Liliana Orozco
Los representados no son escuchados, ni tomados en cuenta, la opinión pública obedece a las instituciones y a los medios de comunicación., es decir las personas naturales corren el riesgo de especular que la opinión pública o lo que piensa que la mayoría de personas es lo que se ve en la televisión, vinculada a las palabras de su periodista preferido, esto unido a los regímenes compuesto por los gobernantes, los seres humanos no deberían obedecer a estas instituciones que elaboran, o manipulan el pensamiento, estas instituciones deben estar a meced de sus representados, de quienes día a día les otorgan el poder.
La opinión pública tiene como triada divina a los periodistas encuestadores y políticos como la Santa Trinidad para los católicos, ellos manejan la opinión pública la dan a conocer, pero también la manipulan de manera en que el sentido de esta información es tergiversado traduciéndolos a porcentajes infaustos, ulteriormente transformándose en porcentajes de ganancias y lucro; sabemos bien que la opinión pública sirve para una sola cosa, para conocer las aspiraciones, deseos y toma de decisiones de la población, así como también para la legitimación de la democracia, es aquí cuando la cuestión entra en la partida del juego, ¿los ciudadanos y su opinión son verdaderamente tomadas en cuenta dentro de las decisiones de un país?, evidentemente se sabe que no, muchas de las decisiones de los gobernantes son tomadas a puerta cerrada, donde en muchos de los casos ni el funcionario más importante no sabe nada de lo que ocurre a su alrededor.
“La única forma simbólica para gobernar reside en arrogarse una representación de la opinión pública compartida socialmente (….) del interés que se gestiona en nombre y (supuestamente) a favor del pueblo”[1]
la democracia en la Antigua Grecia desde la etimología de la palabra significa, demos, ‘pueblo’ y kratein, ‘gobernar’, sistema político por el que el pueblo de un Estado ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer, las democracias modernas tiene como representante a distintos funcionarios, quienes son los encargados de hacer cumplir los deseos de los pueblos, sin embargo, dentro de nuestros estados modernos, únicamente se expresa la democracia propiamente dicha cuando las elecciones para nuevos candidatos aspirantes a la toma de poder gubernamental, se ponen en marcha, en este único lapso de tiempo la democracia se vive dentro del pequeño quehacer del voto.
Este problema se centra en la demoscópica y formal modo de ver a la opinión pública desde encuestas, desde porcentajes y titulares en los medios, donde se declara el pensamiento de la mayoría del pueblo en una pequeña muestra de la población, aduciendo, como una de las figuras literaria se refiere, la metonimia, una parte por el todo, por esta razón es de manera permanente los desacuerdos de ciertas partes de la población, de movilizaciones y paros, donde en verdad se manifiesta la opinión de las mayorías o minorías, claro ejemplo lo que se vivió hace algún tiempo atrás en el Ecuador, a causa de los desacuerdos existentes tanto por la ley de aguas, así como también por las decisiones tomadas dentro del ámbito educativo, se demuestra así, que la opinión pública no puede ser minimalista, reduciéndose únicamente a responder preguntas ya programada para obtener cierto información, además de encaminada a conseguir un propósito, así como también dirigida por intereses políticos, que no siempre serán los de la mayoría. Ecuador es un país lleno de culturas y etnias quienes cuentan con una cosmovisión diferente, la democracia radicaría en el respeto a la opinión de estos grupos, sin embargo las estrategias políticas los desaparecen, no es aislado el caso de los indígenas que recién para el año 1998, tomaron las riendas de sus posiciones políticas mostrando a los ecuatorianos que existen y convirtiéndose en actores sociales, en sujetos con voz y voto.
La opinión pública debería manejar a quienes nos manejan, es decir los representantes políticos deberían actuar acorde a los deseos del pueblo, ya que siempre en esa frase tan conocida por muchos se repite una y otra vez “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” las personas se dejan gobernar porque quieren, los recursos manejados por los gobernantes pertenecen al pueblo, por tal razón es necesario brindarle cuentas al mismo.
De igual magnitud es el caso de miles de migrantes que por mejorar su calidad de vida, salieron en busca de empleo hacia otros países, su opinión no es para nada tomada en cuenta, Ecuador acoge a varios colombianos desplazados por la guerra civil de su país o por la pobreza, sin embargo no acoge su modo de pensar, su opinión. La Secretaria Nacional del Migrante tiene como misión ayudar a los migrantes, pero a los ecuatorianos en otros países, no a los migrantes que se encuentran en nuestro país, sin tomar en cuenta que diversos colombianos trabajan junto con los ecuatorianos por un futuro mejor, siendo factores de la economía. En el caso de los ecuatorianos residentes en otros países, es mucho más grave el asunto, ya que si no portan papeles son perseguidos, la xenofobia es el pan de cada día, recientemente el Senado Italiano aprobó una ley en la que los migrantes que no porten papeles y estén trabajando de manera ilegal, serán condenados a cierto tiempo en la cárcel así como también a sus contratantes, todo esto nos confiere la idea de una intolerancia admirable hacia el migrante en especial latino, ya que su voz y su opinión es opacada.
De esto únicamente nos queda mencionar que la opinión pública es sometida a las encuestas y a los sondeos de opinión, convirtiéndose en personas que padecen daños a causa de las instituciones que dicen ser los representantes del pueblo, puesto que son el punto para subir o bajar, para mantenerse o para salir de una vez por todas, sin embargo no todo está perdido, ya que las personas no son títeres que se mangonean como el encargado de moverlas lo hace, en algún momento se hace escuchar o se hará escuchar.
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