viernes, 13 de noviembre de 2009

FABIAN IZA: LA ESPIRAL DE LA DERROTA




Las prácticas realizadas por los individuos en una sociedad están limitadas en cuanto a la libre expresión de sus opiniones si es que pertenecen a una minoría, este puede hasta renunciar a su propio criterio por el temor a ser aislado y por ende que se ponga en tela de duda su juicio, por tanto, la opinión pública vendría a ser el consenso social al que no se deben sublevar los individuos –o hacerlo- a riesgo de ser excluidos o castigados.


Esta práctica ya ejecutada se convierte en instrumento de control social dentro de las sociedades elaborada y ejecutada con los medios masivos pues son estos quienes representan la opinión de la mayoría de la sociedad y lo resguardan de ser rechazado o excluido si su opinión difiere de la apoyada por la comunidad.


En la obra “La espiral del silencio” de Elizabeth Noëlle - Neumann se plantea que los sujeto son sometidos mediante la implementación de imaginarios sociales que determinan a la exclusión como el suicidio social dentro de una sociedad, es decir, el ser que no se alinea o por lo menos intenta alinearse a las concepciones preestablecidas por la sociedad en cuanto a la creación de discursos corre el riesgo de ser declarado incompetente para ser parte de la misma.


Continuando con lo propuesto, los imaginarios sociales son mecanismos de construcción de interrelaciones humanas, de adaptación y aceptación de situaciones reales o supuestamente “reales” de cada sociedad y que al fin y al cabo logran su cometido, que los sujetos adopten este modelo para si.


Por otro lado también se platea que el principal problema no es desaparecer al miedo social como sino en el terminar con las prácticas de servilismo que son naturalizadas en nuestras sociedades a través de los imaginarios sociales


Analizando los roles de los medios de comunicación en esta teoría reconocemos casi inmediatamente el papel político que ha adoptado, se ha convertido en un espacio de opinión privilegiado, con políticos como actores en un set de televisión y un público obligado a formar parte del debate sin escapatoria alguna pues el no formar parte de las tendencia dictaminada por la opinión pública puede significarle una exclusión de la sociedad.


Para concluir, Noëlle postula en su obra que existen individuos sin temor al aislamiento que manifiestan su opinión sin importarle la exclusión.


El temor al aislamiento no se limita a las tendencias políticas que los sujetos poseen en una sociedad ni a su actuar en las decisiones sociales, podría ser entendido incluso en las cotidianidades, desde la realización de tareas políticas como aceptar un sistema de Gobierno, el barrer la vereda de la casa para que los vecinos no le tachen de sucio o el elegir un pantalón costoso para mostrar el poder adquisitivo de cada individuo.

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