lunes, 18 de enero de 2010

¿Y AHORA QUÉ?

Por Marcia Christiansen Barberán

Copenhague (Dinamarca) recibió a representantes de los 192 países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y a miles de expertos en clima, con el objetivo de establecer las acciones que se tendrían que poner en marcha para reemplazar los del Protocolo de Kioto, que termina en 2012.

La cita, en la cual los habitantes del planeta Tierra tendrían puesta sus expectativas, se desarrolló en un clima tenso, donde la ideología y la economía se sobrepusieron a la importancia de salvar la casa que habitamos.

Una reunión que terminó con una declaración política sin carácter obligatorio, sin establecer responsabilidades, para que las naciones en su afán de seguir creciendo, cuiden el ambiente, de donde toman los recursos.

Países que hoy se mantienen en los primeros puestos, por su economía, y los del otro extremo, los que tratan a diario de alcanzar un desarrollo, no importa a costa de qué, se enfrentaron, sin ceder posiciones, sin darse la mano y caminar juntos, pensando que sin un hogar, ya no importaría ser pobres o ricos, no habría donde vivir.
Es frustrante. Nosotros, personas comunes, que viendo nuestro alrededor nos damos cuenta que las cosas, no están bien, sequías, inundaciones, incendios, tsunamis, terremotos, huracanes… fenómenos naturales que cada vez, aparecen en lugares y en tiempos, menos pensados, acabando con millones de seres humanos. Es una alerta.

En la actualidad, la población humana alcanza los 6 mil millones de habitantes, el cuarenta por ciento de la tierra es trabajada, el consumo de agua y de energía se ha multiplicado; muchos de nosotros accedemos a los servicios básicos con los que sueñan los seres humanos de Asia, África o zonas de Sudamérica. Por tanto, una cosa debemos tener clara, el cambio climático es un problema que nos afecta a todos, quizás de manera desigual, pero a la final, todos vamos a terminar pagando, el que hoy no se tomen medidas, para frenar la contaminación.

Considero que los representantes de los países, sólo están tomando en cuenta, el costo económico que pueda significar aplicar nuevas tecnologías que cuiden el ambiente o el reducir las emisiones de gases contaminantes; pero no se dan cuenta, parece, que la huella que el ser humano está dejando, por su ambición, está a la vista, matando lo natural, lo mismo que nos da la vida.

Pero y ahora ¿qué? me pregunto yo. Qué vamos a hacer como seres que habitamos este planeta, ¿qué vamos a hacer?, la cuenta regresiva ya empezó, y es hora de sumarnos a las miles de acciones que contribuyen para que la Tierra respire un poco. Debemos primero asentar nuestro compromiso con nosotros mismos, reflexionemos, considero que no es difícil hacerlo, si la Tierra colapsa, ¿Dónde vamos a vivir?, es así de fácil. No tenemos otra opción que actuar, tomar las riendas y mostrarle a los representantes de los países que esto no debe ser una cuestión política, sino más bien que ellos se den cuenta que esto es vital, no hay otro camino, o nos ponemos en marcha para salvar al planeta o nuestros hijos, sentirán más fuerte las consecuencias que nosotros estamos dejando en al actualidad. Yo no quiero estar del lado de los culpables de acabar con lo que la naturaleza nos ha obsequiado, quiero ser parte del cambio, y te invito a ti a sumarte.
Acciones que parecen nada, pero que a la final nos beneficiarán todos. Reciclar, ahorrar energía, desconectar los aparatos que no se utilicen, cuidar el agua, hay miles de actos que a diario contribuirían para que el planeta respire, aunque sea un poco.

Aunque en Copenhague los acuerdos hayan sido mínimos, debemos estar atentos, porque las soluciones están en cada uno de nosotros, y depende del mundo en general, salvar la Tierra.

LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Por: María Belén Torres B.

El mundo está en constante movimiento y cambio, los cuales deberían ser buenos para todos los que habitamos este planeta. Lastimosamente no es así, cada ser humano que vive en la tierra busca el “mejoramiento” de vida individual sin interesar si es bueno o malo para el medio ambiente.

Las industrias textiles, automotriz, ganaderas, etc., lo único que les interesa es que sus productos les den ingresos económicos millonarios; y los consumidores lo único que nos interesa es tener lo que está de moda, lo que nos facilite la vida, etc. sin importarnos nada más.

Podemos vivir bien, fáciles y sin complicaciones sin necesidad de consumir productos dañinos para nuestra salud y la del mundo entero.
La reunión de COP15, es la esperanza que nos queda para poder vivir dignamente, y no morir cruelmente, despiadadamente, y todo causado por nuestra culpa; los animales, mares, ríos, montañas, árboles, en sí toda la naturaleza, es la dueña y señora de este planeta, el ser humano es el huésped destructor de esta casa prestada que estamos a punto de perder.

Esperemos que esta cumbre tenga la acogida esperada, y sobre todo se llegue a un consenso para poder frenar esta destrucción hacia nosotros mismo, lo único que estamos causando es nuestra propia destrucción, nuestra muerte cruel… nuestro propio ataúd.

Si en la cumbre no se llega a un acuerdo para salvarnos pues es deber de cada ser humano que habite este planeta buscar soluciones. Los cambios se dan desde uno mismo.
Está en las manos del grupo de personas que habrán de reunirse en Copenhague, los destinos de la humanidad y de todos los seres vivientes del planeta. Este es el momento de emprender medidas para proteger el clima de nuestro planeta, y reuniones como la cumbre Copenhague es una gran oportunidad para lograr el consenso mundial. Algunos países participan con acciones gubernamentales, pero a cada uno de nosotros nos ocupa aportar un granito de arena que al irse sumando generarán resultados alentadores.

Al finalizar la cumbre, los resultados como era ya sabido, por todos los conflictos que se desarrollaron a lo largo de la reunión, el acuerdo que se llego beneficia a unos pocos y afecta a muchos; los países más afectados en todo sentido es Latinoamérica, supuestamente nos van a financiar los efectos que está causando el cambio climático, pero ¿por qué mejor no hacer algo para frenar estos cambios, en vez de dar dinero? ¿Con qué fin aportan económicamente? Si nuestros bosques están deforestados es por culpa de los grandes países “desarrollados”, porque con dar unas cuantas monedas a los pobladores los conquistan para que estos talen los bosques sin volver a tener que plantar más árboles; si América Latina está más afectada es por causa de esos dichos países que se llaman “desarrollados”. Qué clase de desarrollo es ese, dañando, destruyendo y para ahora tratar de buscar soluciones y con las mismas seguir afectándonos.

EL MUNDO PUSO SU ATENCIÓN EN COPENHAGUE

POr Paúl Freire

La cumbre de Copenhague, forma parte de una serie de reuniones internacionales contra el cambio climático que se vienen realizando desde hace más de quince años.
El pasado 7 de diciembre en Copenhague, ciudad de Dinamarca, se dio inicio a la XV Cumbre Mundial sobre el cambio climático y que terminó el 18 del mismo mes, con el cual dejó en obsoleto al Protocolo de Kioto realizado en el año de 1997.
Tras finalizar la tan anhelada Cumbre del Cambio Climático de la ONU celebrada en Copenhague y que estuvo en la mira de todo el mundo no se llegó a un acuerdo. Pero lo que resaltó fue la división, la falta de solidaridad, la prepotencia de las naciones industrializadas sobre el resto del mundo.

Ya que los líderes de las naciones ricas fueron a Copenhague a defender los intereses de sus corporaciones y la forma de vida, basada en el alto consumo y gasto energético, de sus ciudadanos. Durante esta reunión no hubo ninguna consideración en las discusiones previas de los paneles de expertos ni las opiniones de los países emergentes. El texto, pergeñado por los poderosos, ha sido un formalismo vago, confuso, sin orden ni cronograma, abierto a todo tipo de interpretaciones y burla.

Cabe señalar que si algo se puso en evidencia, es que se ha intensificando la “guerra que los países ricos han desatado contra los países pobres, sometiéndolos a sus intereses; a la destrucción de sus recursos naturales, a la apropiación de su biodiversidad y control alimentario, a la contaminación y los cambios climáticos que provocan el efecto invernadero que afecta la vida y desarrollo de los pueblos.


Tras la extensa reunión en la capital danesa, tras la feroz represión de la policía a los activistas y representantes de ONGS, tras la prepotencia y el desprecio a los líderes de las naciones en desarrollo, el Tercer Mundo tiene hoy más claro el panorama de cuáles son los objetivos e intereses del mundo industrializado y cómo la fuerza y el peso del dinero transparentaron la verdadera estructura de las relaciones políticas internacionales.

No se trata sólo de frenar las emisiones y la producción industrial para evitar el efecto invernadero. Es necesaria una visión y análisis holístico para comprender la situación que afecta a gran parte de la humanidad y que provocará el aumento del hambre y el desequilibrio planetario, la falta de agua, la pérdida de la biodiversidad y la deforestación, la propagación de los monocultivos y degradación de los suelos y el uso intensivo de los agroquímicos tóxicos.


La verdad es que el sistema capitalista desde que fu implantado en Sudamérica a traído consigo varias repercusiones a nuestros países, donde los países con poder económico han hecho de nuestros tesoros sus riquezas y sin importar el deterioro del planeta han saqueado a su voluntad. Es por esto que ahora hay que preguntar a los países industrializados si acaso es la solución el dinero, como ofrecen dar a los países que han sido los más afectados por el cambio climático, o salvaguardar la vida de las especies que son los dueños de nuestro planeta.

EL CAMBIO CLIMATICO CAMBIO EL MUNDO

Por Cristina Lara

La lucha en contra del calentamiento global cada vez es más constante, el 7 de diciembre del año anterior esta realidad dio paso a la cumbre de Copenhague que tenía como objetivo global reducir las emisiones de CO2, misma cumbre que en resumen no dejo más que la clara convicción que las políticas de mercado y consumismo están sobre la vida de nuestro planeta.

Tras no llegar a ninguna formalidad no cabe duda que la lucha por mejorar el medio ambiente continua siendo una mera intención, un fracaso al igual que el Protocolo de kyoto. Países como Estados Unidos y China fueron nominados como los más contaminantes del mundo por sus altos índices de CO2 y por supuestos sus representantes fueron quienes apelaron e inclusive encajaron altas cifras de por medio para “remediar” el problema, sin tener en cuenta que ni todo el dinero del mundo nos proporcionara un planeta mejor ni la reducción del calentamiento global inferior a 2ºC para evitar los graves e irremediables efectos del cambio climático.

La cumbre no aporto ninguna realidad, la deambulante cooperación por parte de los delegados, quienes mantuvieron intervenciones más bien de índole político tales como las hizo Chavez y Obama y de mercado como lo hizo el representante de china opacaron la tesis principal que era la delicada y preocupante reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es obvio que el cambio climático es un problema polifacético pues afecta varias aéreas, recordemos que nuestro país vive este cambio que se ha visto reflejado con mayor severidad en la agricultura y ganadería, y que este a su vez afecta a nuestra economía, viajar por Ecuador es dar un vistazo breve a una postal que se va deteriorando, nuestro Oriente se va apagando tras la explotación de petróleo, ahora mismo tenemos en las manos la posibilidad de cambiar nuestra realidad, el proyecto Yasuní ITT, que también fue tratado dentro de la cumbre, nos pone ante una prueba de vida, es histórico el hecho de saber que el petróleo es nuestra fuente de ingreso, es el oro negro de todos los tiempos pero también es nuestro veredicto final ante una muerte sin salida. Recuperar lo que el planeta a perdido nos tomara tiempo, las consecuencia del cambio climático están en el aire que respiramos, en el suelo que pisamos, en el agua que tomamos y que en 50 años más probablemente no tomaremos más. Según estudios la tierra necesita más de cien años para adaptarse a la alteración de sus emisiones y estabilizar nuevamente la concentración atmosférica lamentablemente ya no contamos con ese tiempo.

En Copenhague: El calentamiento sube de nivel

Por Narcisa Medranda

La humanidad entera tenía puestos sus ojos en las decisiones que se tomarán nuestros representantes en Copenhague, ya que de esto dependía que se echara en marcha un plan de cuidar el ecosistema, sin embargo el mundo entero fue testigo del más grande fracaso de la especie humana. ya que se manifestó la incapacidad de llegar a acuerdos, es increíble ver como las hormigas se unen para guardar sus reservas para los tiempos difíciles y sin embargo el ser humano no puede lograr unir fuerzas para parar la debacle mundial que se nos viene encima, vemos como todos los días hay calor que supera los treinta y ocho grados de temperatura y la raza humana aún viviendo todo esto es incapaz de consensuar y aprobar un proyecto común para la supervivencia de la humanidad, y este es un sentimiento compartido por América, Europa y otros pueblos que fueron lamentablemente comprados con un poco de apoyo económico con tal de favorecer los intereses y políticas de unos cuantos.

Si bien es cierto que se reunió a los jefes de estado, gobernantes y negociadores, para ver como salvar al planeta de este dramático cambio climático, es muy triste concluir que más que ser una cumbre para salvar el planeta, se convirtió en una simple mesa de negociación, en el que nada más y nada menos se negociaba la supervivencia de nuestra especie, en la que objetivos, textos, tratados y más simplemente perdieron en su trayecto e horizonte, por el bill metal y el poder que se niega a doblegar su brazo para brindar apoyo a otros países que lo necesitan y así mismo pues cuando el planeta acabe con todo no va a existir otro para volver a intentar.
Sin embargo, a pesar de que miles de seres humanos de todas las partes del planeta manifestaron su desacuerdo y la repulsión al mínimo acuerdo que se realizó en Copenhaguen, es claro seguir manteniendo una actitud de responsabilidad ambiental y social y mantener viva la esperanza para que esta situación cambe y a la vez se llegue a tomar decisiones empezando desde uno mismo para evitar la destrucción del planeta y dejar de quedarnos en una actitud pasiva en la que vemos que nuestra flora, fauna y todo lo que nos rodea simplemente va desapareciendo.

Una Cumbre que no llegó a la cima… Copenhague

Por Karla León.
Tras la culminación de la cumbre mundial sobre cambio climático, son débiles los resultados. Es notorio en lo económico el potencial aporte que pueden realizar los países industrializados y, cabe recalcar, culpables de la mayor parte de las emisiones, pero no se estableció algo concreto en el tema de la reducción de las emisiones, es decir lo más trascendental, porque si no se soluciona eso de nada servirá el dinero, lo primordial son las políticas para las cuales se podrá ejecutar una solución con los recursos. Este tema se dejo suspendido hasta el 2010, en que supuestamente se establecerá una nueva Cumbre en México que definirá las estrategias a llevarse a cabo.
Es una gran decepción lo que sucedió en Copenhague, porque al parecer tomaron simplemente la decisión más fácil y una vez más nos excluyeron por considerarnos “en desarrollo”, y lo peor es que ni si quiera se sabe bien a qué acuerdo se llegó.
China que se opone a la inspección sobre sus emisiones no colabora, pues sabe que es uno de los países que más contamina y su deuda ambiental sería gigantesca. Pero al menos se sabe que EE.UU. y la Unión Europea colaborarán con dinero para los países más vulnerables ante esta crisis ambiental, eso se sabrá en febrero, pero de todas formas, a pesar de que esa ayuda económica es favorable, lo mejor sería actuar preventivamente, antes que tratar de combatir las consecuencias de lo que ya hemos hecho o haremos, sería mejor ahorrarnos todas esas consecuencias y cambiar de una vez el estilo de vida del humano moderno.
Los miembros de la Unión Europea están siendo demasiado conformistas al decir que lo logrado en Copenhague es “mejor que nada”, me parece demasiado mediocre pensar que una cumbre de ese calibre presente resultados tan vagos. Para poder llegar a establecer una verdadera solución ante la inminente crisis ambiental que vive el planeta entero, es necesario que se tomen en cuenta a todos los países para poder llegar a un consenso.
Se debió ir más allá porque estamos el tema del medio ambiente es actualmente una bomba de tiempo que está a punto de explotar y nadie hace nada, se está velando por intereses particulares, todos quieren hacer algo pero no están dispuestos a salir afectados económicamente. En especial las grandes potencias.
Las críticas que surgen tras la culminación de Copenhague son validas, pues toda la humanidad esperaba mucho más. Al parecer la Cumbre fue monopolizada por las grandes potencias y esto ofuscó a varios dirigentes de Estado que asistieron con toda la disposición de construir un acuerdo vinculante que ayude a bajar las emisiones de CO2, pero se toparon con una malla de obstáculos que no dejaron que Copenhague de los resultados esperados. En Latinoamérica principalmente han surgido varias de estas críticas, porque no se nos permitió participar lo suficiente.
Ahora solo nos queda esperar que en el 2010 se configure en realidad un acuerdo que logre mejorar el trato que le damos al planeta, pues es urgente que hagamos algo grande al respecto, ya no podemos darnos el lujo de seguirlo aplazando.

COPENHAGUE: NUEVO CICLO DE LUCHAS SOCIALES

Por: ISABEL PAREDES

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se llevó a cabo en Copenhague-Dinamarca del 7 al 18 de diciembre, para muchos fue un entero fracaso. Y esto está muy bien fundado, los principales objetivos de la cumbre, cómo el de evitar que de aquí a 2050 la temperatura media del planeta aumente en más de dos grados, no se cumplieron. La cumbre terminó con un acuerdo que no da esperanza alguna al planeta de que la situación mejore realmente, los principales responsables de la situación climática global no se responsabilizaron de la manera esperada y asumieron ambiguamente su deuda con el mundo.
Antes o después de la cumbre, el problema nunca fue sencillo. Y en realidad la situación no cambiará por el acuerdo al que llegaron en ésta. La cumbre en sí, no fue más que un acuerdo de los poderes de las clases gobernantes, en las qué, como ya se sabe comúnmente, siempre prima el interés económico y mantener el sistema explotador de la naturaleza y del hombre, su interés es que prevalezca el sistema capitalista y la lógica de mercado y consumo. Por otro lado no existió nunca una comunicación clara desde el pueblo hacia los que estuvieron representando al mundo a puertas cerradas en Copenhague. La voz del pueblo fue callada y reprimida violentamente, excluyendo a las organizaciones y movimientos de la toma de decisiones.
El pesimismo sobre los resultados es evidente pero no ha que ver solo el un lado de la moneda, la Cumbre también significó la movilización de miles de personas que se han consolidado como un nuevo movimiento mundial activista en defensa del mundo y del ambiente. También existe el pueblo de cada país; detrás de cada gobierno existe una gran población que aún hoy es explotada, y que en su mayoría no esta de acuerdo con el actual sistema económico mundial que nos ha llevado a este punto. Las manifestaciones masivas que se dieron en Copenhague y la movilización que ha provocado esta cumbre a nivel mundial es un claro reflejo de esto.
Existe hoy mas que nunca titilante la invitación a unirnos a miles de activistas en todo el mundo, la iniciativa de tomar conciencia sobre una realidad penosa y a adquirir un compromiso de lucha contra este gran problema que nos afecta a todos. Un nuevo ciclo de luchas sociales se ve abrirse ante nuestros ojos, es hora de tomar la acción, y apoyar a miles de personas que luchan día a día para que el mundo no sea dominado por los intereses económicos de las potencias. El problema ambiental abrirá los ojos de cientos de personas que viven la explotación y que son excluidos de todas las decisiones para que, por medio de la lucha conjunta nos podamos hacer oír. Es necesario un cambio radical del modelo económico hegemónico, eso es indiscutible, de otra manera el capitalismo terminará por acabar con lo ultimo que nos queda, es la única manera de que pueda mejorar la situación, la salud y vida humana y de la madre tierra se ha puesto en absoluto peligro y vulnerabilidad por la lógica de mercado que de seguir existiendo acabara por completo con la vida.
Las voces de los excluidos de la cumbre, de los explotados, miles de personas que viajaron de todo el mundo hacia el lugar y que de manera pacifica y creativa se querían hacer oír por el mundo entero una vez más quieren ser calladas por el poder y el sistema dominante, pero esta vez no, a mi modo de ver es la oportunidad para que la gente despierte y se de cuenta que si no se hace nada desde cada uno de nosotros otro mundo no va a ser posible.

¿Se podía esperar más de una cumbre de los gobernantes, empresarios y negociantes oportunistas del mundo entero?, más aun al ver que se excluían represivamente de la cumbre a todas las organizaciones y movimientos del mundo entero. No, no se podía esperar más y lo que se ha perdido no es algo sorprendente. Ahora es cuando las organizaciones deben fortalecerse y levantarse la voz de los pueblos, de todos ya que en acuerdos entre los grupos de poder solo se ha llegado siempre a defender los intereses de esos grupos de poder y no de todos los seres humanos. La cumbre fue secuestrada por un pequeño numero de países como nos dice el artículo, y esto convierte en obsoleto a este acuerdo frente a las reales necesidades, por lo tanto, a mi modo de ver es bueno conocer lo negativo de este acuerdo pero hay que ser concientes que ellos no serán quienes tome la decisión final sino será el pueblo, tiene que serlo

Que es el cambio climático, y sus consecuencias

Por Juan Carlos Alvarez

A propósito de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas en Copenhague, que se celebró del 7 al 18 del mes de diciembre teniendo en la agenda la negociación de un nuevo Protocolo que sustituya, en 2012, al vigente de Kyoto, hemos querido llamar la atención sobre el cambio climático, resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico. En estos momentos, las consecuencias de este hecho, más que probado científicamente -a pesar de las voces que aún se alzan cuestionando su veracidad-, es el principal eje en torno al cual gira la preocupación medioambiental.
El cambio del clima ha sido un acontecimiento natural a lo largo de la historia de la Tierra alternándose periodos cálidos con periodos fríos o glaciaciones. La diferencia del actual cambio es la velocidad a la que se está produciendo: ningún ser vivo -incluidos los seres humanos- tiene mecanismos o técnicas de adaptación que sean tan rápidos como para afrontarlo.
Los últimos modelos climáticos manifiestan un aumento generalizado de las temperaturas en todo el Planeta, una disminución de las precipitaciones –afirmación, esta última, que conviene ser matizada, ya que en las regiones en las que actualmente hay precipitaciones, se harán más abundantes-, la pérdida de los bosques tropicales -los pulmones de la Tierra-, alteraciones de las corrientes marinas, etc. Estas transformaciones constituyen un problema a escala planetaria, puesto que todo en la naturaleza está interrelacionado.
El impacto del cambio en el clima tiene dimensiones globales, y pondrá a millones de personas en situación límite: ciclos de inundaciones en unos lugares del planeta, extensos periodos de sequía en otros, conflictos derivados de los cambios, escasez de alimentos y problemas de salud y de bienestar social; todo ello agravado con temas como la contaminación y la pérdida de biodiversidad y de recursos.
Los expertos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas -grupo de trabajo creado conjuntamente por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, activo desde 1988- advierten que aunque se logre detener las emisiones y disminuirlas a niveles del año de referencia, los efectos del clima continuarán haciéndose patentes a lo largo del milenio, es decir, si dejáramos de emitir hoy, el día de mañana sufriríamos las consecuencias por lo emitido a lo largo del siglo pasado. Por ello se deben concentrar todos los esfuerzos en minimizar la emisión de gases de efecto invernadero para controlar con mayor capacidad y de manera más eficaz los riesgos proyectados.
Por ello, en la Cumbre de Copenhague se pedirá una ratificación formal del compromiso de reducción del carbono emitido a la atmósfera a países con gran peso en este sentido y que aun no lo han hecho. La mirada está puesta sobre todo en Estados Unidos (país referente del consumismo en todos los sentidos y economía energética basada principalmente en combustibles fósiles) y en China (gigante emergente en el que sus más de mil millones de habitantes tienden a copiar cada vez más los modelos de alto consumo y con producción energética basada en el carbón).
Esperamos que de la Cumbre nazca un compromiso firme hacia la reducción de manera más o menos progresiva de los niveles de carbono emitido, construyendo una economía denominada baja en carbono. De esta forma se reducirán los riesgos, impactos y los costes socioeconómicos previstos, consecuencia de la alteración del clima.

Elección por la vida o la ganancia

Por: Liliana Orozco


Cuando el planeta comenzó su proceso de trasformación, según la teoría evolucionista, durante su desarrollo varios factores incidieron en que como producto final se otorgue al ser humano un mundo lleno de vastaciones de tierras, asombrosas en su majestuosidad y hermosura, colmada de arboles, plantaciones enormes; una enorme alfombra verde que lo cubría todo, ríos cuya trasparecía, se convertían en el fiel reflejo de cielo. La gran cantidad de animales se dejaba vislumbrar con una simple salida a pasear

Nuestro panorama, nuestro mundo, ha cambiado trascendentalmente, ahora únicamente el smog de autos rodean las grandes ciudades, forrada por una alfombra de color gris, gran cantidad de casas, edificios de tamaño inminente, el aire se ha trasformado en una espesa nube de contaminación generada por las industria y por los autos, la naturaleza es regalada al mejor postor.
Todo este proceso de contaminación y destrucción de la naturaleza se generó desde la época de la industrialización, siglo XIX, factor donde nace el capitalismo como en la actualidad lo conocemos, la división de las clases sociales, y por ende la pobreza en su máximo esplendor, puesto que en este momento el egoísmo del ser humanos se manifiesta como instinto natural del hombre.

Los cambios climáticos son más difíciles de predecir, inundaciones, sequias, son el pan de cada día, la industrialización y la producción, en especial relacionada aquella que no ha hecho ni el mínimo esfuerzo por medir los impactos ambientales han destrozado nuestro planeta, razón por la cual la madre tierra nos esta pasando factura, es hora de actuar de elegir la vida o la ganancia.

Pocas personas han lucrado en base al medio ambiente pero causando un daño inmenso, es hora de darle un respiro al planeta, es hora de elegir la vida pero no como en ocasiones anteriores firmando tratados como el de Kioto y posteriormente olvidándose del mismo, el mundo y en especial tienen sus ojos puestos en Copenhague, donde la importancia del medio ambiente es lo importante, la reducción de la contaminación en especial por países como China y Estados Unidos, sin embargo se nota que el esfuerzo de las grandes potencias industriales, es mínimo, los intereses económicos tiene mayor relevancia que la vida de miles de especies de animales, plantas y especial de la vida de las personas.

Copenhague es la esperanza de millones de vidas, no dejemos que se convierta en desesperanza, esta cumbre es realizada para ponerle freno al consumo masivo y la producción masiva donde reina la contaminación del aire, del agua, para ello se propone crear un nuevo modelo energético mundial, para reducir el extracción de petróleo, gas y garbón, con ello se apueste por una energía renovable, para poder dejar los recursos minerales debajo de la tierra donde siempre han estado y donde pertenecen

CRISIS AMBIENTAL EN COPENHAGEN

Por David Arcos

A partir de la contestación de que son los países del primer mundo los grandes responsables de la contaminación ambiental y de la exagerada e imprudente utilización de los recursos naturales del planeta surgió una preocupación mundial de buscar alternativas para la preservación ambiental que consideren al crecimiento poblacional incontrolable y la pobreza como agentes destructivos de la base ecológica de la sociedad, junto con la necesidad de buscar otro patrón de economía, de actividad industrial y de consumo.
Como fruto de esta preocupación ambiental se han realizado conferencias internacionales sobre cambios climáticos, como la Cumbre de Kioto en Japón, donde supuestamente la Comunidad Internacional se había puesto de acuerdo en la forma de controlar la contaminación ambiental y los países que no reducían sus emisiones, estaban obligados a pagar multas económicas. Esos fondos debían ser destinados a los países menos contaminantes y de mayor capacidad en recursos naturales renovables.
Los países industriales, como su representante principal, los Estados Unidos no firmaron el tratado de Kioto que los comprometía a reducir sus emisiones de CO2 y a compensar a los países menos desarrollados.
Ahora se ha iniciado otra Conferencia Mundial sobre los Cambios Climáticos en Copenhagen – Dinamarca. En esta cumbre mundial se busca llegar a un acuerdo que permita combatir eficazmente el calentamiento progresivo del planeta. Sin embargo hay mucho escepticismo sobre sus resultados, al igual que lo hubo en Kioto.
Estados Unidos es el responsable de más de ¼ parte de las emisiones planetarias de CO2. Sin embargo es uno de los países que más resistencia ha mostrado en llegar a un acuerdo en Kioto primeramente y hoy en Copenhagen.
Esto me recuerda una frase de un partidario del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil: “Es siempre más fácil correr con la barriga llena que dejar la piña para los nietos”. Nos comportamos como si la Tierra fuese nuestra y de nuestra generación. Olvidamos que ella pertenece principalmente a los que van a venir, nuestros hijos y nietos. Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente.
La contaminación ambiental y su consecuencia el calentamiento global, causado, mantenido y ahora aumentado, por el capitalismo salvaje no tiene otro camino más que la destrucción, la muerte. Se nos está anunciando la necesidad de cambiar de modelo económico y aún estamos a tiempo. La crisis ambiental, al igual que la crisis social y otras crisis son sólo síntomas de una enfermedad que nos ha perseguido aproximadamente 500 años: el capitalismo, un modelo económico depredador, injusto e inconsecuente.

COPENHAGUE, UN MITO DE SALVACIÓN

Por Belén Reinoso Ávalos

La cumbre que se llevo a cabo en Copenhague, es el fiel reflejo de que el planeta Tierra y sus habitantes piden una rápida solución para el cambio climático; el calentamiento global; el deshielo de los polos y otras tantas afecciones causadas por la falta de conciencia social y la incontrolable industrialización. Después de que el tratado de Kioto no haya arrojado respuestas favorables, los países que representan a las potencias industrializadas, quienes además son los causantes de la elevación de temperaturas y gases de invernadero han preferido no pronunciarse, dejando así de lado los muchos de los objetivos cumbres que trató de conseguir Copenhague. Entre ellas un recorte de al menos 25 por ciento de CO2 para 2020 que sea obligatorio, medible y verificable, el establecimiento de un fondo de adaptación rápido de al menos US$10.000 millones por año y un fondo de adaptación a largo plazo de US$100.000 millones para 2020 y un compromiso de las naciones en desarrollo más grandes de reducir sus emisiones.
Este claro e inminente fracaso, de las negociaciones, son el resultado de la influencia del poder económico que dichos países mantienen sobre todos los organismos internacionales, las mesas de tratado y de diálogo, los organismos de control y mediación y ahora las cumbres, que con una camuflada conciencia social, tratan de proyectar el futuro del planeta, desde mediadas que deben cambiarse en la actualidad.
Se pretendía que en la cumbre de Copenhague, los principales países causantes del mal inminente que hoy asecha al planeta, retribuyan de cierta manera el daño ambiental causado desde sus naciones y sobre todo aquel daño causado a las naciones en vías de desarrollo. Pero ¿De qué manera va a ser esto posible, si no se concretaron dictámenes obligatorios, o principios sancionadores?, de ninguna manera claro está, puesto que todos los compromisos quedaran en palabras o en sínicas burlas, como es el caso China. Estados Unidos mientras tanto se comprometió en reducir sus emiciones en 17% para el 2020, esto sería posible solamente si trasladan su problema a muchos de los países en vías de desarrollo, que venden su medio ambiente a cambio de una irrisoria ganancia.
Finalmente es realmente defraudante darse cuenta que el problema ya dejó de ser un mal lejano, para convertirse en una enfermedad presente que de manera apresurada termina con el planeta, el único planeta que tenemos. No es sino de darse cuenta de los cambios que sufrimos en este invierno ecuatoriano, puesto que en meses de lluvia, solamente tenemos sequías y elevadas temperaturas, ya es hora de retirar el telón de la supuesta normalidad, para que nos demos cuenta del deshielo, la migración de especies, las sequias o inundaciones torrenciales. El planeta dice basta y no es suficiente con el compromiso de las grandes potencias sino también es momento de poner de parte para que en cada una de nuestras acciones, se refleje nuestra importancia por el ambiente y sobre todo para tener un planeta digno que heredar a las generaciones venideras.

¿COPENHAGUE REALIDAD O FRACASO?

Diego Gordillo
En los próximos días la atención del mundo se desplazara hacia la cumbre de Copenhague que tratara sobre el cambio climático.
Los distintos medios de comunicación ofrecerán suficiente información y análisis para entender tanto el transcurso de las negociaciones como el contexto global y lo que está en juego en esta cumbre.
Conoceremos más en profundidad cómo el cambio climático está afectando a diferentes regiones y habitantes de nuestro continente.
Estos temas despiertan bastante interés y generan debate entre los que participan en este foro y en otros, lo cual esta bien y hay que esperar que continúe.
Es muy probable que al saturarse los medios de comunicación con este tema, junto a ello se pierda el interés sobre el mismo.
Existe preocupación entre los expertos por el creciente escepticismo del público frente al cambio climático, al tiempo que los modelos y predicciones científicas parecen indicar que el aumento de las temperaturas globales en las próximas décadas podría ser más rápido de lo que se pensaba.
Lamentablemente los mensajes que distribuyen los grupos escépticos son más fáciles de distribuir, señalando que los cambios climáticos son parte de ciclos naturales y no deben ser motivo de preocupación.
Es más difícil convencer al público de la necesidad de un cambio preventivo basado en complejos y poco comprensible modelos climáticos.
Los medios de comunicación intentan presentar de manera equilibrada todos los puntos de vista sobre este tema, el problema es que al final terminan dando mucha importancia a los grupos escépticos, a pesar de que la inmensa mayoría de los especialistas y científicos ya concluyeron que el cambio climático es un hecho inevitable y que es producto de la actividad humana.
El resultado de esta próxima cumbre, logre o no algún tipo de acuerdo sobre que haremos para controlar el calentamiento global, tendrá grandes repercusiones para el futuro de la vida sobre nuestro planeta

Calentamiento terrestre palabra de pocos salvación para todos

Josué Robalino García 11-01-2010

A lo largo del tiempo se han venido dando tratados y cumbres con el fin de: salvaguardar el medio ambiente, controlar las emisiones del CO2, el cuidado a la ecología del planeta, el calentamiento global, etc., lo cual solo ha conllevado a simples palabras sin plantear aspectos en bienestar del ambiente.

Así otros países planean nuevas cumbres como las de Kioto, Rio de Janeiro, Copenhague, el fracaso ya esta manifiesto, pues la conversación del mandatario de Estados Unidos y los países que manejan a nivel mundial el comercio y la industria hablamos de la China, India y Brasil, han dejado en incertidumbre sobre el calentamiento global, pues estos países mercantilistas tienen que ponerse de acuerdo para evitar menos emisiones tóxicas de CO2 al ambiente, lo curioso es porque no se valoro otros acuerdos importantes para las próximas generaciones, tal vez repensar con una visión más amplia entre ecología y ciencia, abordando desde una plataforma gnoseológica y episteme-política para el futuro de la humanidad.

Los países Desarrollados deben asimilar que la naturaleza es prestada por un momento y hay que cuidarla, pues se tiene que incentivar otros aspectos a favor de la ecología del planeta; no se sabe si una catástrofe llegará a medida de que se sigan violando normativas impuestas a los países Industrializados.

Claro está que a los gobiernos les ha faltado la voluntad política necesaria para enfrentar con justicia sobre el cambio climático y un mejor desarrollo sostenible en la ecología del planeta hacia ya varios años, pero ahora no queda tal diferencia, la extracción de combustible, la tala de bosques, empresas que cada vez se van fortaleciendo en el mercado, explotación a gran escala de minerales, han sido unas de las detonantes que han provocado poco a poco la destrucción del planeta.

El incremento acelerado de emisiones de CO2 al ambiente está cada vez con mayor intensidad sino se frena esta masiva visión mercantilista de los países industrializados, estaríamos en la base de no sobrepasar los 2 ºC y velaríamos por el porvenir de las próximas generaciones y de la naturaleza del planeta.

La cumbre en Copenhague ha sido un verdadero fracaso pues no se ha planteado ideas reales de una sostenibilidad ambiental por el planeta, los grandes empresarios dueños de fábricas, empresas buscan su único fin el velar su economía y más no prever la ecología a nivel mundial, pero los mandatarios de cada país hacen algo?, o acaso solo con discursos podamos salvar a la Tierra; el calentamiento global está afectado ya al continente Africano, si esto se manifestara en París, Manhattan, Londres, New York estarían cruzados de brazos, o a lo mejor comenzarían a concientizar el cuidado del planeta, nosotros somos los únicos en salvar con una enseñanza a los niños del cuidado de nuestra casa la Tierra.

El clima es devastador a cambiado en Copenhague no se ha resuelto nada y si se sigue en lo mismo como un círculo sin salida llegaremos a un cataclismo indudable. Se debe comprometer con mecanismos de reducción de la actividad industrial causante del efecto invernadero así introducir normas mundiales de regulación de la producción de mercancías. Lo indudable al terminar este proceso es que el cambio climático es producto de la actividad humana, por lo que todos y cada uno de nosotros debemos comprometernos con el cambio necesario para reducir y compensar sus emisiones, tanto desde su espacio personal como social y laboral. Y usted, su familia, su país, ¿qué están haciendo para salvar al planeta?, cuidémoslo es nuestro hogar.

“Sentenciados en Copenhague”

Oscar Peñaherrera
Copenhague se fue como se esta yendo la esperanza de cientos de miles de manifestantes que estuvieron en las afueras del parlamento Danés, penosamente los movimientos sociales a favor de un planeta habitable no conmovieron a los representantes del primer mundo. Más pudieron los empresarios de multinacionales que llegaron con un gran déficit en su bolsillo, pero con una propuesta que llenará su alcancía en los próximos diez años.
El comercio de carbono es sin duda el nuevo auge en la economía de las potencias mundiales, sin importar la devastación que ha causado la emisión excesiva de CO2 por parte de la industria. La explotación de carbono como principal fuente de energía en la mayor parte del mundo es la propuesta barajada por estas entidades capitalistas, para salvar la economía y dejar de lado la explotación petrolera. Un poco ilógico para los ambientalistas, pero rentable para los empresarios.
La temática ambiental quedó de lado para dar paso a un análisis de la crisis que afrontó el mundo en su economía, producto más bien de un mal manejo de los estados primer mundistas. Evidenciado en las múltiples guerras creadas con fines políticos, la producción de armamento atómico y nuclear, pero sobre todo de pruebas con elementos químicos que afectan al planeta.
Ahora bien, mantener la temperatura del planeta bajo los 2ºC es lo resuelto por esta cumbre, sin garantizar un cumplimiento al 100% como lo necesita el planeta este momento. Dependemos de catástrofes naturales para poder mantener vivas islas y personas en este año venidero, talvez exista una erupción volcánica o una fuerte corriente de lluvia que apacigüe el calentamiento global. Por un tiempo al menos.
Es necesario tomar una decisión urgente que nos permita exigir a los representantes gubernamentales que abran sus ojos para evidenciar los problemas medio ambientales. Porque la venda capitalista durará talvez una década si tenemos esa suerte, pero las consecuencias de una economía salvaje parece ser que perdurarán para siempre.
El término vivir al parecer ya no existe y si estaba agonizando, estoy seguro que en Copenhague la morfina capitalista lo liquidó.
El sobrevivir es un reto que ya empezamos a perder, porque ni el Premio Nobel sirvió como un comodín ante el imperialismo capitalista disfrazado de traje, pero con alma de asesino.
La humanización del hombre en Copenhague tuvo un precio diez años de carbón, un billón para la economía capitalista, casi seguro unas cuantas islas desaparecidas, varios damnificados, pocos millones de hambrientos y algunos muertos. Parece una gran negociación afirmaron los principales representantes del primer mundo.
Lo cierto es que los países en vías de un mal desarrollo tienen la oportunidad de ingeniar una verdadera planificación a corto y mediano plazo que nos lleve a sobrevivir de mejor manera en pocas partes del planeta.
Porque es mejor tener insignificantes reservas naturales como pulmones del planeta y no tener ciudades llenas de gas que nos matan poco a poco, siendo el cigarrillo de la tierra.

¿Una oportunidad para tomar conciencia de la ecología, o un evento politco mas?

Por Jesseca Granja

Un recorte de al menos 25 por ciento de CO2 para 2020 (en base a 1990) que sea obligatorio, medible y verificable, el establecimiento de un fondo de adaptación rápido de al menos US$10.000 millones por año y un fondo de adaptación a largo plazo de US$100.000 millones para 2020 y un compromiso de las naciones en desarrollo más grandes de reducir sus emisiones
Pero aunque se logre un acuerdo sobre estos tres puntos", agrega Painter, las pequeñas islas Estado pueden considerar que no es suficiente porque quieren que se fije un aumento límite de la temperatura en 1,5ºC y no en 2ºC como especifican los países industrializados
Al parecer, los países africanos se han negado a continuar con las negociaciones a menos que se prioricen las conversaciones sobre el segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto.
Australia, Japón y otros habían conseguido paralizar las discusiones sobre el Protocolo de Kioto. De las dos vías de negociación abiertas en Copenhague, sólo la del Protocolo de Kioto incluye mecanismos para la obligatoriedad legal de las reducciones de emisiones por parte de los países rico
Hasta hace apenas unos días, los dos principales emisores de gases de efecto invernadero se habían mantenido en silencio ante el posible fiasco de la cumbre de Copenhague. Sin embargo, cuando Obama anunció queEstados Unidos reduciría sus emisiones un 17% en 2020, el gobierno chino comunicó su gran apuesta con trampa: reducir entre un 40% y un 45% las emisiones por unidad de PIB en 2020. En realidad, las emisiones del gigante asiático seguirán aumentando (al estar ligadas al desarrollo), aunque a un menor ritmo. Por su parte, India ha anunciado una reducción de intensidad energética de entre el 20% y el 25% sobre los niveles de 2005.
Los políticos, los medios de comunicación, las organizaciones ecologistas y la población en general saben que la cumbre de Copenhague no será el simposio que salve el planeta y consiga un pacto firme con el medio ambiente, pero parece que aún no está todo perdido. Quedan doce días por delante para conocer el verdadero compromiso al que están dispuestos a llegar los líderes mundiales.

No cabe duda que todo esta afectado al planeta, pues cada vez son mas las sequias, el calentamiento global es mas fuerte cada día y nos afecta directamente, las emisiones de gases van en aumento y las especies se ven obligadas a buscar otros horizontes.
No importa si es un país desarrollando lamentablemente la naturaleza ya no respeta ninguna condición ni necesidad, estamos en una bomba de tiempo que cada vez es mas difícil controlarla millones de personas mueren a diario, resulta ilógico pensar pero es así la humanidad se esta acabando por su propia irresponsabilidad, próximamente el hielo desaparecerá por completo y para ello es difícil pensar en una solución que permita detener esta grave situación.

COPENHAGUEN: UN FRACASO DE LA ESPECIE HUMANA.

Por Gisela Montufar

Para que la cumbre en Copenhaguen hubiera tenido éxito era necesario tomar una actitud de interés mundial, sin fronteras ya que este es uno de los primeros pasos para que se pueda llegar al tan anhelado acuerdo entre todos los países que es la reducción de al menos un 30% emisión de gases invernadero, sin embargo y lamentablemente la realidad que se vive es otra, ya que claramente se notó una fuerte división de naciones que apuntan más que acuerdos a estrategias políticas, pues llegar a la conclusión de reducir la emisión de estos gases significa también un cambio de fondo en la producción y consumo de energía, la que lleva consigo un cambio de políticas y de un estilo de vida, pues esto significaría buscar nuevas e innovadoras fuentes de energía. El verdadero horizonte de la reunión en Copenhaguen se ha fue desvaneciendo pues en definitiva los gobernantes y en si todo el ambiente perdió su anclaje pues ya no se sabe que es lo que se tenía que defender en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.
La cumbre del clima más que una reunión de intereses por un planeta es un fuerte debate de ideologías, que desde el punto de vista Latinoamericano pues si bien es cierto Latinoamérica no ha producido, ni emitido tantos gases al punto de causar un holocausto como el que esta a punto de suceder, es evidente que los mencionados países desarrollados, netamente capitalista y neoliberales han explotado y destruido la tierra con el fin de buscar y satisfacer intereses de sus naciones y fueron estos los que pusieron trabas para llegar a un acuerdo del clima, ya que no se ven en el papel de salvar a un planeta sino sus bolsillos que son los que se pueden ver afectados.
“Nuestro futuro no es negociable” todos los textos y protocolos apuntan al 2020 sin tener en cuenta que en menos de 7 años si nos se toman cartas en el asunto África y los países bajos simplemente desaparecerán y se hundirán.
El mundo entero fue testigo de uno de los más grandes fracasos de la especie humana por tratar, si es que se puede mencionar como un intento la cumbre de Copenhaguen, ya que salieron a relucir como somos incapaces de ponerse de acuerdo en un proyecto común para la supervivencia de la humanidad,
Pero lo que si quedo bien claro para el mundo entero es que EE.UU y China tiene el control de nuestro futuro, y lo demostraron al ser los últimos en exponer sus discursos que en vez de dar una voz de aliento y esperanza, dejaron a la audiencia en la más amarga realidad, el futuro del planeta vale menos que los intereses del mercado y privados de una nación.
Sin embargo, a pesar de que miles de seres humanos de todas las partes del planeta manifestaron su desacuerdo y la repulsión al mínimo acuerdo que se realizó en Copenhaguen, es claro seguir manteniendo una actitud de responsabilidad ambiental y social y mantener viva la esperanza para que esta situación cambe y a la vez se llegue a tomar decisiones empezando desde uno mismo para evitar la destrucción del planeta y dejar de quedarnos en una actitud pasiva en la que vemos que nuestra flora, fauna y todo lo que nos rodea simplemente va desapareciendo

martes, 12 de enero de 2010

¿TRAS COPENHAGUE QUE?

¿TRAS COPENHAGUE QUÈ?

Termina la reunión y los diplomáticos de retorno a sus países, caras largas, no más evidente es la decepción de los seres humanos o por lo menos de quienes se interesaron y ante todo, de quienes se enteraron que de el 07 al 20 de diciembre del año anterior el espíritu navideño se concretaba en un lugar de Dinamarca, en Copenhague, lugar y nombre que quiso trascender en la memoria del mundo. lugar que durante esos días se llenó de discursos, de protocolo, de ecologistas que protestaron en medio de monos hechos de hielo que se derretían en las calles, de policías corriendo tras ellos pues se declaró el Estado de excepción mientras dura la cumbre, mientras termina la ilusión.

Los personajes: algunos. Obama llegó con su polémico Premio Nobel a plantear exigencias a China, quienes por su parte sabotean las discusiones excusándose en que afectarán a sus intereses a futuro.

Falconí y el proyecto del Yasuni ITT regresaron con los papeles bajo el brazo y la única propuesta concreta es seguir pensando en que podemos hacer algo más, en que no solamente debemos dejar el futuro de nuestro gran hogar en manos del Presidente de la Mayor Potencia Mundial -y mayor contaminante también- mas bien, debemos hacer algo.

Prómixa parada: México, noviembre de 2010. ¿Podemos crear esperanzas?

Xavier Montero C.