Por Gisela Montufar
Para que la cumbre en Copenhaguen hubiera tenido éxito era necesario tomar una actitud de interés mundial, sin fronteras ya que este es uno de los primeros pasos para que se pueda llegar al tan anhelado acuerdo entre todos los países que es la reducción de al menos un 30% emisión de gases invernadero, sin embargo y lamentablemente la realidad que se vive es otra, ya que claramente se notó una fuerte división de naciones que apuntan más que acuerdos a estrategias políticas, pues llegar a la conclusión de reducir la emisión de estos gases significa también un cambio de fondo en la producción y consumo de energía, la que lleva consigo un cambio de políticas y de un estilo de vida, pues esto significaría buscar nuevas e innovadoras fuentes de energía. El verdadero horizonte de la reunión en Copenhaguen se ha fue desvaneciendo pues en definitiva los gobernantes y en si todo el ambiente perdió su anclaje pues ya no se sabe que es lo que se tenía que defender en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.
La cumbre del clima más que una reunión de intereses por un planeta es un fuerte debate de ideologías, que desde el punto de vista Latinoamericano pues si bien es cierto Latinoamérica no ha producido, ni emitido tantos gases al punto de causar un holocausto como el que esta a punto de suceder, es evidente que los mencionados países desarrollados, netamente capitalista y neoliberales han explotado y destruido la tierra con el fin de buscar y satisfacer intereses de sus naciones y fueron estos los que pusieron trabas para llegar a un acuerdo del clima, ya que no se ven en el papel de salvar a un planeta sino sus bolsillos que son los que se pueden ver afectados.
“Nuestro futuro no es negociable” todos los textos y protocolos apuntan al 2020 sin tener en cuenta que en menos de 7 años si nos se toman cartas en el asunto África y los países bajos simplemente desaparecerán y se hundirán.
El mundo entero fue testigo de uno de los más grandes fracasos de la especie humana por tratar, si es que se puede mencionar como un intento la cumbre de Copenhaguen, ya que salieron a relucir como somos incapaces de ponerse de acuerdo en un proyecto común para la supervivencia de la humanidad,
Pero lo que si quedo bien claro para el mundo entero es que EE.UU y China tiene el control de nuestro futuro, y lo demostraron al ser los últimos en exponer sus discursos que en vez de dar una voz de aliento y esperanza, dejaron a la audiencia en la más amarga realidad, el futuro del planeta vale menos que los intereses del mercado y privados de una nación.
Sin embargo, a pesar de que miles de seres humanos de todas las partes del planeta manifestaron su desacuerdo y la repulsión al mínimo acuerdo que se realizó en Copenhaguen, es claro seguir manteniendo una actitud de responsabilidad ambiental y social y mantener viva la esperanza para que esta situación cambe y a la vez se llegue a tomar decisiones empezando desde uno mismo para evitar la destrucción del planeta y dejar de quedarnos en una actitud pasiva en la que vemos que nuestra flora, fauna y todo lo que nos rodea simplemente va desapareciendo
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