Por: Liliana Orozco
Cuando el planeta comenzó su proceso de trasformación, según la teoría evolucionista, durante su desarrollo varios factores incidieron en que como producto final se otorgue al ser humano un mundo lleno de vastaciones de tierras, asombrosas en su majestuosidad y hermosura, colmada de arboles, plantaciones enormes; una enorme alfombra verde que lo cubría todo, ríos cuya trasparecía, se convertían en el fiel reflejo de cielo. La gran cantidad de animales se dejaba vislumbrar con una simple salida a pasear
Nuestro panorama, nuestro mundo, ha cambiado trascendentalmente, ahora únicamente el smog de autos rodean las grandes ciudades, forrada por una alfombra de color gris, gran cantidad de casas, edificios de tamaño inminente, el aire se ha trasformado en una espesa nube de contaminación generada por las industria y por los autos, la naturaleza es regalada al mejor postor.
Todo este proceso de contaminación y destrucción de la naturaleza se generó desde la época de la industrialización, siglo XIX, factor donde nace el capitalismo como en la actualidad lo conocemos, la división de las clases sociales, y por ende la pobreza en su máximo esplendor, puesto que en este momento el egoísmo del ser humanos se manifiesta como instinto natural del hombre.
Los cambios climáticos son más difíciles de predecir, inundaciones, sequias, son el pan de cada día, la industrialización y la producción, en especial relacionada aquella que no ha hecho ni el mínimo esfuerzo por medir los impactos ambientales han destrozado nuestro planeta, razón por la cual la madre tierra nos esta pasando factura, es hora de actuar de elegir la vida o la ganancia.
Pocas personas han lucrado en base al medio ambiente pero causando un daño inmenso, es hora de darle un respiro al planeta, es hora de elegir la vida pero no como en ocasiones anteriores firmando tratados como el de Kioto y posteriormente olvidándose del mismo, el mundo y en especial tienen sus ojos puestos en Copenhague, donde la importancia del medio ambiente es lo importante, la reducción de la contaminación en especial por países como China y Estados Unidos, sin embargo se nota que el esfuerzo de las grandes potencias industriales, es mínimo, los intereses económicos tiene mayor relevancia que la vida de miles de especies de animales, plantas y especial de la vida de las personas.
Copenhague es la esperanza de millones de vidas, no dejemos que se convierta en desesperanza, esta cumbre es realizada para ponerle freno al consumo masivo y la producción masiva donde reina la contaminación del aire, del agua, para ello se propone crear un nuevo modelo energético mundial, para reducir el extracción de petróleo, gas y garbón, con ello se apueste por una energía renovable, para poder dejar los recursos minerales debajo de la tierra donde siempre han estado y donde pertenecen
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