Diego Gordillo
En los próximos días la atención del mundo se desplazara hacia la cumbre de Copenhague que tratara sobre el cambio climático.
Los distintos medios de comunicación ofrecerán suficiente información y análisis para entender tanto el transcurso de las negociaciones como el contexto global y lo que está en juego en esta cumbre.
Conoceremos más en profundidad cómo el cambio climático está afectando a diferentes regiones y habitantes de nuestro continente.
Estos temas despiertan bastante interés y generan debate entre los que participan en este foro y en otros, lo cual esta bien y hay que esperar que continúe.
Es muy probable que al saturarse los medios de comunicación con este tema, junto a ello se pierda el interés sobre el mismo.
Existe preocupación entre los expertos por el creciente escepticismo del público frente al cambio climático, al tiempo que los modelos y predicciones científicas parecen indicar que el aumento de las temperaturas globales en las próximas décadas podría ser más rápido de lo que se pensaba.
Lamentablemente los mensajes que distribuyen los grupos escépticos son más fáciles de distribuir, señalando que los cambios climáticos son parte de ciclos naturales y no deben ser motivo de preocupación.
Es más difícil convencer al público de la necesidad de un cambio preventivo basado en complejos y poco comprensible modelos climáticos.
Los medios de comunicación intentan presentar de manera equilibrada todos los puntos de vista sobre este tema, el problema es que al final terminan dando mucha importancia a los grupos escépticos, a pesar de que la inmensa mayoría de los especialistas y científicos ya concluyeron que el cambio climático es un hecho inevitable y que es producto de la actividad humana.
El resultado de esta próxima cumbre, logre o no algún tipo de acuerdo sobre que haremos para controlar el calentamiento global, tendrá grandes repercusiones para el futuro de la vida sobre nuestro planeta
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