lunes, 18 de enero de 2010

“Sentenciados en Copenhague”

Oscar Peñaherrera
Copenhague se fue como se esta yendo la esperanza de cientos de miles de manifestantes que estuvieron en las afueras del parlamento Danés, penosamente los movimientos sociales a favor de un planeta habitable no conmovieron a los representantes del primer mundo. Más pudieron los empresarios de multinacionales que llegaron con un gran déficit en su bolsillo, pero con una propuesta que llenará su alcancía en los próximos diez años.
El comercio de carbono es sin duda el nuevo auge en la economía de las potencias mundiales, sin importar la devastación que ha causado la emisión excesiva de CO2 por parte de la industria. La explotación de carbono como principal fuente de energía en la mayor parte del mundo es la propuesta barajada por estas entidades capitalistas, para salvar la economía y dejar de lado la explotación petrolera. Un poco ilógico para los ambientalistas, pero rentable para los empresarios.
La temática ambiental quedó de lado para dar paso a un análisis de la crisis que afrontó el mundo en su economía, producto más bien de un mal manejo de los estados primer mundistas. Evidenciado en las múltiples guerras creadas con fines políticos, la producción de armamento atómico y nuclear, pero sobre todo de pruebas con elementos químicos que afectan al planeta.
Ahora bien, mantener la temperatura del planeta bajo los 2ºC es lo resuelto por esta cumbre, sin garantizar un cumplimiento al 100% como lo necesita el planeta este momento. Dependemos de catástrofes naturales para poder mantener vivas islas y personas en este año venidero, talvez exista una erupción volcánica o una fuerte corriente de lluvia que apacigüe el calentamiento global. Por un tiempo al menos.
Es necesario tomar una decisión urgente que nos permita exigir a los representantes gubernamentales que abran sus ojos para evidenciar los problemas medio ambientales. Porque la venda capitalista durará talvez una década si tenemos esa suerte, pero las consecuencias de una economía salvaje parece ser que perdurarán para siempre.
El término vivir al parecer ya no existe y si estaba agonizando, estoy seguro que en Copenhague la morfina capitalista lo liquidó.
El sobrevivir es un reto que ya empezamos a perder, porque ni el Premio Nobel sirvió como un comodín ante el imperialismo capitalista disfrazado de traje, pero con alma de asesino.
La humanización del hombre en Copenhague tuvo un precio diez años de carbón, un billón para la economía capitalista, casi seguro unas cuantas islas desaparecidas, varios damnificados, pocos millones de hambrientos y algunos muertos. Parece una gran negociación afirmaron los principales representantes del primer mundo.
Lo cierto es que los países en vías de un mal desarrollo tienen la oportunidad de ingeniar una verdadera planificación a corto y mediano plazo que nos lleve a sobrevivir de mejor manera en pocas partes del planeta.
Porque es mejor tener insignificantes reservas naturales como pulmones del planeta y no tener ciudades llenas de gas que nos matan poco a poco, siendo el cigarrillo de la tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario