Por Marcia Christiansen Barberán
Copenhague (Dinamarca) recibió a representantes de los 192 países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y a miles de expertos en clima, con el objetivo de establecer las acciones que se tendrían que poner en marcha para reemplazar los del Protocolo de Kioto, que termina en 2012.
La cita, en la cual los habitantes del planeta Tierra tendrían puesta sus expectativas, se desarrolló en un clima tenso, donde la ideología y la economía se sobrepusieron a la importancia de salvar la casa que habitamos.
Una reunión que terminó con una declaración política sin carácter obligatorio, sin establecer responsabilidades, para que las naciones en su afán de seguir creciendo, cuiden el ambiente, de donde toman los recursos.
Países que hoy se mantienen en los primeros puestos, por su economía, y los del otro extremo, los que tratan a diario de alcanzar un desarrollo, no importa a costa de qué, se enfrentaron, sin ceder posiciones, sin darse la mano y caminar juntos, pensando que sin un hogar, ya no importaría ser pobres o ricos, no habría donde vivir.
Es frustrante. Nosotros, personas comunes, que viendo nuestro alrededor nos damos cuenta que las cosas, no están bien, sequías, inundaciones, incendios, tsunamis, terremotos, huracanes… fenómenos naturales que cada vez, aparecen en lugares y en tiempos, menos pensados, acabando con millones de seres humanos. Es una alerta.
En la actualidad, la población humana alcanza los 6 mil millones de habitantes, el cuarenta por ciento de la tierra es trabajada, el consumo de agua y de energía se ha multiplicado; muchos de nosotros accedemos a los servicios básicos con los que sueñan los seres humanos de Asia, África o zonas de Sudamérica. Por tanto, una cosa debemos tener clara, el cambio climático es un problema que nos afecta a todos, quizás de manera desigual, pero a la final, todos vamos a terminar pagando, el que hoy no se tomen medidas, para frenar la contaminación.
Considero que los representantes de los países, sólo están tomando en cuenta, el costo económico que pueda significar aplicar nuevas tecnologías que cuiden el ambiente o el reducir las emisiones de gases contaminantes; pero no se dan cuenta, parece, que la huella que el ser humano está dejando, por su ambición, está a la vista, matando lo natural, lo mismo que nos da la vida.
Pero y ahora ¿qué? me pregunto yo. Qué vamos a hacer como seres que habitamos este planeta, ¿qué vamos a hacer?, la cuenta regresiva ya empezó, y es hora de sumarnos a las miles de acciones que contribuyen para que la Tierra respire un poco. Debemos primero asentar nuestro compromiso con nosotros mismos, reflexionemos, considero que no es difícil hacerlo, si la Tierra colapsa, ¿Dónde vamos a vivir?, es así de fácil. No tenemos otra opción que actuar, tomar las riendas y mostrarle a los representantes de los países que esto no debe ser una cuestión política, sino más bien que ellos se den cuenta que esto es vital, no hay otro camino, o nos ponemos en marcha para salvar al planeta o nuestros hijos, sentirán más fuerte las consecuencias que nosotros estamos dejando en al actualidad. Yo no quiero estar del lado de los culpables de acabar con lo que la naturaleza nos ha obsequiado, quiero ser parte del cambio, y te invito a ti a sumarte.
Acciones que parecen nada, pero que a la final nos beneficiarán todos. Reciclar, ahorrar energía, desconectar los aparatos que no se utilicen, cuidar el agua, hay miles de actos que a diario contribuirían para que el planeta respire, aunque sea un poco.
Aunque en Copenhague los acuerdos hayan sido mínimos, debemos estar atentos, porque las soluciones están en cada uno de nosotros, y depende del mundo en general, salvar la Tierra.
lunes, 18 de enero de 2010
LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
Por: María Belén Torres B.
El mundo está en constante movimiento y cambio, los cuales deberían ser buenos para todos los que habitamos este planeta. Lastimosamente no es así, cada ser humano que vive en la tierra busca el “mejoramiento” de vida individual sin interesar si es bueno o malo para el medio ambiente.
Las industrias textiles, automotriz, ganaderas, etc., lo único que les interesa es que sus productos les den ingresos económicos millonarios; y los consumidores lo único que nos interesa es tener lo que está de moda, lo que nos facilite la vida, etc. sin importarnos nada más.
Podemos vivir bien, fáciles y sin complicaciones sin necesidad de consumir productos dañinos para nuestra salud y la del mundo entero.
La reunión de COP15, es la esperanza que nos queda para poder vivir dignamente, y no morir cruelmente, despiadadamente, y todo causado por nuestra culpa; los animales, mares, ríos, montañas, árboles, en sí toda la naturaleza, es la dueña y señora de este planeta, el ser humano es el huésped destructor de esta casa prestada que estamos a punto de perder.
Esperemos que esta cumbre tenga la acogida esperada, y sobre todo se llegue a un consenso para poder frenar esta destrucción hacia nosotros mismo, lo único que estamos causando es nuestra propia destrucción, nuestra muerte cruel… nuestro propio ataúd.
Si en la cumbre no se llega a un acuerdo para salvarnos pues es deber de cada ser humano que habite este planeta buscar soluciones. Los cambios se dan desde uno mismo.
Está en las manos del grupo de personas que habrán de reunirse en Copenhague, los destinos de la humanidad y de todos los seres vivientes del planeta. Este es el momento de emprender medidas para proteger el clima de nuestro planeta, y reuniones como la cumbre Copenhague es una gran oportunidad para lograr el consenso mundial. Algunos países participan con acciones gubernamentales, pero a cada uno de nosotros nos ocupa aportar un granito de arena que al irse sumando generarán resultados alentadores.
Al finalizar la cumbre, los resultados como era ya sabido, por todos los conflictos que se desarrollaron a lo largo de la reunión, el acuerdo que se llego beneficia a unos pocos y afecta a muchos; los países más afectados en todo sentido es Latinoamérica, supuestamente nos van a financiar los efectos que está causando el cambio climático, pero ¿por qué mejor no hacer algo para frenar estos cambios, en vez de dar dinero? ¿Con qué fin aportan económicamente? Si nuestros bosques están deforestados es por culpa de los grandes países “desarrollados”, porque con dar unas cuantas monedas a los pobladores los conquistan para que estos talen los bosques sin volver a tener que plantar más árboles; si América Latina está más afectada es por causa de esos dichos países que se llaman “desarrollados”. Qué clase de desarrollo es ese, dañando, destruyendo y para ahora tratar de buscar soluciones y con las mismas seguir afectándonos.
El mundo está en constante movimiento y cambio, los cuales deberían ser buenos para todos los que habitamos este planeta. Lastimosamente no es así, cada ser humano que vive en la tierra busca el “mejoramiento” de vida individual sin interesar si es bueno o malo para el medio ambiente.
Las industrias textiles, automotriz, ganaderas, etc., lo único que les interesa es que sus productos les den ingresos económicos millonarios; y los consumidores lo único que nos interesa es tener lo que está de moda, lo que nos facilite la vida, etc. sin importarnos nada más.
Podemos vivir bien, fáciles y sin complicaciones sin necesidad de consumir productos dañinos para nuestra salud y la del mundo entero.
La reunión de COP15, es la esperanza que nos queda para poder vivir dignamente, y no morir cruelmente, despiadadamente, y todo causado por nuestra culpa; los animales, mares, ríos, montañas, árboles, en sí toda la naturaleza, es la dueña y señora de este planeta, el ser humano es el huésped destructor de esta casa prestada que estamos a punto de perder.
Esperemos que esta cumbre tenga la acogida esperada, y sobre todo se llegue a un consenso para poder frenar esta destrucción hacia nosotros mismo, lo único que estamos causando es nuestra propia destrucción, nuestra muerte cruel… nuestro propio ataúd.
Si en la cumbre no se llega a un acuerdo para salvarnos pues es deber de cada ser humano que habite este planeta buscar soluciones. Los cambios se dan desde uno mismo.
Está en las manos del grupo de personas que habrán de reunirse en Copenhague, los destinos de la humanidad y de todos los seres vivientes del planeta. Este es el momento de emprender medidas para proteger el clima de nuestro planeta, y reuniones como la cumbre Copenhague es una gran oportunidad para lograr el consenso mundial. Algunos países participan con acciones gubernamentales, pero a cada uno de nosotros nos ocupa aportar un granito de arena que al irse sumando generarán resultados alentadores.
Al finalizar la cumbre, los resultados como era ya sabido, por todos los conflictos que se desarrollaron a lo largo de la reunión, el acuerdo que se llego beneficia a unos pocos y afecta a muchos; los países más afectados en todo sentido es Latinoamérica, supuestamente nos van a financiar los efectos que está causando el cambio climático, pero ¿por qué mejor no hacer algo para frenar estos cambios, en vez de dar dinero? ¿Con qué fin aportan económicamente? Si nuestros bosques están deforestados es por culpa de los grandes países “desarrollados”, porque con dar unas cuantas monedas a los pobladores los conquistan para que estos talen los bosques sin volver a tener que plantar más árboles; si América Latina está más afectada es por causa de esos dichos países que se llaman “desarrollados”. Qué clase de desarrollo es ese, dañando, destruyendo y para ahora tratar de buscar soluciones y con las mismas seguir afectándonos.
EL MUNDO PUSO SU ATENCIÓN EN COPENHAGUE
POr Paúl Freire
La cumbre de Copenhague, forma parte de una serie de reuniones internacionales contra el cambio climático que se vienen realizando desde hace más de quince años.
El pasado 7 de diciembre en Copenhague, ciudad de Dinamarca, se dio inicio a la XV Cumbre Mundial sobre el cambio climático y que terminó el 18 del mismo mes, con el cual dejó en obsoleto al Protocolo de Kioto realizado en el año de 1997.
Tras finalizar la tan anhelada Cumbre del Cambio Climático de la ONU celebrada en Copenhague y que estuvo en la mira de todo el mundo no se llegó a un acuerdo. Pero lo que resaltó fue la división, la falta de solidaridad, la prepotencia de las naciones industrializadas sobre el resto del mundo.
Ya que los líderes de las naciones ricas fueron a Copenhague a defender los intereses de sus corporaciones y la forma de vida, basada en el alto consumo y gasto energético, de sus ciudadanos. Durante esta reunión no hubo ninguna consideración en las discusiones previas de los paneles de expertos ni las opiniones de los países emergentes. El texto, pergeñado por los poderosos, ha sido un formalismo vago, confuso, sin orden ni cronograma, abierto a todo tipo de interpretaciones y burla.
Cabe señalar que si algo se puso en evidencia, es que se ha intensificando la “guerra que los países ricos han desatado contra los países pobres, sometiéndolos a sus intereses; a la destrucción de sus recursos naturales, a la apropiación de su biodiversidad y control alimentario, a la contaminación y los cambios climáticos que provocan el efecto invernadero que afecta la vida y desarrollo de los pueblos.
Tras la extensa reunión en la capital danesa, tras la feroz represión de la policía a los activistas y representantes de ONGS, tras la prepotencia y el desprecio a los líderes de las naciones en desarrollo, el Tercer Mundo tiene hoy más claro el panorama de cuáles son los objetivos e intereses del mundo industrializado y cómo la fuerza y el peso del dinero transparentaron la verdadera estructura de las relaciones políticas internacionales.
No se trata sólo de frenar las emisiones y la producción industrial para evitar el efecto invernadero. Es necesaria una visión y análisis holístico para comprender la situación que afecta a gran parte de la humanidad y que provocará el aumento del hambre y el desequilibrio planetario, la falta de agua, la pérdida de la biodiversidad y la deforestación, la propagación de los monocultivos y degradación de los suelos y el uso intensivo de los agroquímicos tóxicos.
La verdad es que el sistema capitalista desde que fu implantado en Sudamérica a traído consigo varias repercusiones a nuestros países, donde los países con poder económico han hecho de nuestros tesoros sus riquezas y sin importar el deterioro del planeta han saqueado a su voluntad. Es por esto que ahora hay que preguntar a los países industrializados si acaso es la solución el dinero, como ofrecen dar a los países que han sido los más afectados por el cambio climático, o salvaguardar la vida de las especies que son los dueños de nuestro planeta.
La cumbre de Copenhague, forma parte de una serie de reuniones internacionales contra el cambio climático que se vienen realizando desde hace más de quince años.
El pasado 7 de diciembre en Copenhague, ciudad de Dinamarca, se dio inicio a la XV Cumbre Mundial sobre el cambio climático y que terminó el 18 del mismo mes, con el cual dejó en obsoleto al Protocolo de Kioto realizado en el año de 1997.
Tras finalizar la tan anhelada Cumbre del Cambio Climático de la ONU celebrada en Copenhague y que estuvo en la mira de todo el mundo no se llegó a un acuerdo. Pero lo que resaltó fue la división, la falta de solidaridad, la prepotencia de las naciones industrializadas sobre el resto del mundo.
Ya que los líderes de las naciones ricas fueron a Copenhague a defender los intereses de sus corporaciones y la forma de vida, basada en el alto consumo y gasto energético, de sus ciudadanos. Durante esta reunión no hubo ninguna consideración en las discusiones previas de los paneles de expertos ni las opiniones de los países emergentes. El texto, pergeñado por los poderosos, ha sido un formalismo vago, confuso, sin orden ni cronograma, abierto a todo tipo de interpretaciones y burla.
Cabe señalar que si algo se puso en evidencia, es que se ha intensificando la “guerra que los países ricos han desatado contra los países pobres, sometiéndolos a sus intereses; a la destrucción de sus recursos naturales, a la apropiación de su biodiversidad y control alimentario, a la contaminación y los cambios climáticos que provocan el efecto invernadero que afecta la vida y desarrollo de los pueblos.
Tras la extensa reunión en la capital danesa, tras la feroz represión de la policía a los activistas y representantes de ONGS, tras la prepotencia y el desprecio a los líderes de las naciones en desarrollo, el Tercer Mundo tiene hoy más claro el panorama de cuáles son los objetivos e intereses del mundo industrializado y cómo la fuerza y el peso del dinero transparentaron la verdadera estructura de las relaciones políticas internacionales.
No se trata sólo de frenar las emisiones y la producción industrial para evitar el efecto invernadero. Es necesaria una visión y análisis holístico para comprender la situación que afecta a gran parte de la humanidad y que provocará el aumento del hambre y el desequilibrio planetario, la falta de agua, la pérdida de la biodiversidad y la deforestación, la propagación de los monocultivos y degradación de los suelos y el uso intensivo de los agroquímicos tóxicos.
La verdad es que el sistema capitalista desde que fu implantado en Sudamérica a traído consigo varias repercusiones a nuestros países, donde los países con poder económico han hecho de nuestros tesoros sus riquezas y sin importar el deterioro del planeta han saqueado a su voluntad. Es por esto que ahora hay que preguntar a los países industrializados si acaso es la solución el dinero, como ofrecen dar a los países que han sido los más afectados por el cambio climático, o salvaguardar la vida de las especies que son los dueños de nuestro planeta.
EL CAMBIO CLIMATICO CAMBIO EL MUNDO
Por Cristina Lara
La lucha en contra del calentamiento global cada vez es más constante, el 7 de diciembre del año anterior esta realidad dio paso a la cumbre de Copenhague que tenía como objetivo global reducir las emisiones de CO2, misma cumbre que en resumen no dejo más que la clara convicción que las políticas de mercado y consumismo están sobre la vida de nuestro planeta.
Tras no llegar a ninguna formalidad no cabe duda que la lucha por mejorar el medio ambiente continua siendo una mera intención, un fracaso al igual que el Protocolo de kyoto. Países como Estados Unidos y China fueron nominados como los más contaminantes del mundo por sus altos índices de CO2 y por supuestos sus representantes fueron quienes apelaron e inclusive encajaron altas cifras de por medio para “remediar” el problema, sin tener en cuenta que ni todo el dinero del mundo nos proporcionara un planeta mejor ni la reducción del calentamiento global inferior a 2ºC para evitar los graves e irremediables efectos del cambio climático.
La cumbre no aporto ninguna realidad, la deambulante cooperación por parte de los delegados, quienes mantuvieron intervenciones más bien de índole político tales como las hizo Chavez y Obama y de mercado como lo hizo el representante de china opacaron la tesis principal que era la delicada y preocupante reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es obvio que el cambio climático es un problema polifacético pues afecta varias aéreas, recordemos que nuestro país vive este cambio que se ha visto reflejado con mayor severidad en la agricultura y ganadería, y que este a su vez afecta a nuestra economía, viajar por Ecuador es dar un vistazo breve a una postal que se va deteriorando, nuestro Oriente se va apagando tras la explotación de petróleo, ahora mismo tenemos en las manos la posibilidad de cambiar nuestra realidad, el proyecto Yasuní ITT, que también fue tratado dentro de la cumbre, nos pone ante una prueba de vida, es histórico el hecho de saber que el petróleo es nuestra fuente de ingreso, es el oro negro de todos los tiempos pero también es nuestro veredicto final ante una muerte sin salida. Recuperar lo que el planeta a perdido nos tomara tiempo, las consecuencia del cambio climático están en el aire que respiramos, en el suelo que pisamos, en el agua que tomamos y que en 50 años más probablemente no tomaremos más. Según estudios la tierra necesita más de cien años para adaptarse a la alteración de sus emisiones y estabilizar nuevamente la concentración atmosférica lamentablemente ya no contamos con ese tiempo.
La lucha en contra del calentamiento global cada vez es más constante, el 7 de diciembre del año anterior esta realidad dio paso a la cumbre de Copenhague que tenía como objetivo global reducir las emisiones de CO2, misma cumbre que en resumen no dejo más que la clara convicción que las políticas de mercado y consumismo están sobre la vida de nuestro planeta.
Tras no llegar a ninguna formalidad no cabe duda que la lucha por mejorar el medio ambiente continua siendo una mera intención, un fracaso al igual que el Protocolo de kyoto. Países como Estados Unidos y China fueron nominados como los más contaminantes del mundo por sus altos índices de CO2 y por supuestos sus representantes fueron quienes apelaron e inclusive encajaron altas cifras de por medio para “remediar” el problema, sin tener en cuenta que ni todo el dinero del mundo nos proporcionara un planeta mejor ni la reducción del calentamiento global inferior a 2ºC para evitar los graves e irremediables efectos del cambio climático.
La cumbre no aporto ninguna realidad, la deambulante cooperación por parte de los delegados, quienes mantuvieron intervenciones más bien de índole político tales como las hizo Chavez y Obama y de mercado como lo hizo el representante de china opacaron la tesis principal que era la delicada y preocupante reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es obvio que el cambio climático es un problema polifacético pues afecta varias aéreas, recordemos que nuestro país vive este cambio que se ha visto reflejado con mayor severidad en la agricultura y ganadería, y que este a su vez afecta a nuestra economía, viajar por Ecuador es dar un vistazo breve a una postal que se va deteriorando, nuestro Oriente se va apagando tras la explotación de petróleo, ahora mismo tenemos en las manos la posibilidad de cambiar nuestra realidad, el proyecto Yasuní ITT, que también fue tratado dentro de la cumbre, nos pone ante una prueba de vida, es histórico el hecho de saber que el petróleo es nuestra fuente de ingreso, es el oro negro de todos los tiempos pero también es nuestro veredicto final ante una muerte sin salida. Recuperar lo que el planeta a perdido nos tomara tiempo, las consecuencia del cambio climático están en el aire que respiramos, en el suelo que pisamos, en el agua que tomamos y que en 50 años más probablemente no tomaremos más. Según estudios la tierra necesita más de cien años para adaptarse a la alteración de sus emisiones y estabilizar nuevamente la concentración atmosférica lamentablemente ya no contamos con ese tiempo.
En Copenhague: El calentamiento sube de nivel
Por Narcisa Medranda
La humanidad entera tenía puestos sus ojos en las decisiones que se tomarán nuestros representantes en Copenhague, ya que de esto dependía que se echara en marcha un plan de cuidar el ecosistema, sin embargo el mundo entero fue testigo del más grande fracaso de la especie humana. ya que se manifestó la incapacidad de llegar a acuerdos, es increíble ver como las hormigas se unen para guardar sus reservas para los tiempos difíciles y sin embargo el ser humano no puede lograr unir fuerzas para parar la debacle mundial que se nos viene encima, vemos como todos los días hay calor que supera los treinta y ocho grados de temperatura y la raza humana aún viviendo todo esto es incapaz de consensuar y aprobar un proyecto común para la supervivencia de la humanidad, y este es un sentimiento compartido por América, Europa y otros pueblos que fueron lamentablemente comprados con un poco de apoyo económico con tal de favorecer los intereses y políticas de unos cuantos.
Si bien es cierto que se reunió a los jefes de estado, gobernantes y negociadores, para ver como salvar al planeta de este dramático cambio climático, es muy triste concluir que más que ser una cumbre para salvar el planeta, se convirtió en una simple mesa de negociación, en el que nada más y nada menos se negociaba la supervivencia de nuestra especie, en la que objetivos, textos, tratados y más simplemente perdieron en su trayecto e horizonte, por el bill metal y el poder que se niega a doblegar su brazo para brindar apoyo a otros países que lo necesitan y así mismo pues cuando el planeta acabe con todo no va a existir otro para volver a intentar.
Sin embargo, a pesar de que miles de seres humanos de todas las partes del planeta manifestaron su desacuerdo y la repulsión al mínimo acuerdo que se realizó en Copenhaguen, es claro seguir manteniendo una actitud de responsabilidad ambiental y social y mantener viva la esperanza para que esta situación cambe y a la vez se llegue a tomar decisiones empezando desde uno mismo para evitar la destrucción del planeta y dejar de quedarnos en una actitud pasiva en la que vemos que nuestra flora, fauna y todo lo que nos rodea simplemente va desapareciendo.
La humanidad entera tenía puestos sus ojos en las decisiones que se tomarán nuestros representantes en Copenhague, ya que de esto dependía que se echara en marcha un plan de cuidar el ecosistema, sin embargo el mundo entero fue testigo del más grande fracaso de la especie humana. ya que se manifestó la incapacidad de llegar a acuerdos, es increíble ver como las hormigas se unen para guardar sus reservas para los tiempos difíciles y sin embargo el ser humano no puede lograr unir fuerzas para parar la debacle mundial que se nos viene encima, vemos como todos los días hay calor que supera los treinta y ocho grados de temperatura y la raza humana aún viviendo todo esto es incapaz de consensuar y aprobar un proyecto común para la supervivencia de la humanidad, y este es un sentimiento compartido por América, Europa y otros pueblos que fueron lamentablemente comprados con un poco de apoyo económico con tal de favorecer los intereses y políticas de unos cuantos.
Si bien es cierto que se reunió a los jefes de estado, gobernantes y negociadores, para ver como salvar al planeta de este dramático cambio climático, es muy triste concluir que más que ser una cumbre para salvar el planeta, se convirtió en una simple mesa de negociación, en el que nada más y nada menos se negociaba la supervivencia de nuestra especie, en la que objetivos, textos, tratados y más simplemente perdieron en su trayecto e horizonte, por el bill metal y el poder que se niega a doblegar su brazo para brindar apoyo a otros países que lo necesitan y así mismo pues cuando el planeta acabe con todo no va a existir otro para volver a intentar.
Sin embargo, a pesar de que miles de seres humanos de todas las partes del planeta manifestaron su desacuerdo y la repulsión al mínimo acuerdo que se realizó en Copenhaguen, es claro seguir manteniendo una actitud de responsabilidad ambiental y social y mantener viva la esperanza para que esta situación cambe y a la vez se llegue a tomar decisiones empezando desde uno mismo para evitar la destrucción del planeta y dejar de quedarnos en una actitud pasiva en la que vemos que nuestra flora, fauna y todo lo que nos rodea simplemente va desapareciendo.
Una Cumbre que no llegó a la cima… Copenhague
Por Karla León.
Tras la culminación de la cumbre mundial sobre cambio climático, son débiles los resultados. Es notorio en lo económico el potencial aporte que pueden realizar los países industrializados y, cabe recalcar, culpables de la mayor parte de las emisiones, pero no se estableció algo concreto en el tema de la reducción de las emisiones, es decir lo más trascendental, porque si no se soluciona eso de nada servirá el dinero, lo primordial son las políticas para las cuales se podrá ejecutar una solución con los recursos. Este tema se dejo suspendido hasta el 2010, en que supuestamente se establecerá una nueva Cumbre en México que definirá las estrategias a llevarse a cabo.
Es una gran decepción lo que sucedió en Copenhague, porque al parecer tomaron simplemente la decisión más fácil y una vez más nos excluyeron por considerarnos “en desarrollo”, y lo peor es que ni si quiera se sabe bien a qué acuerdo se llegó.
China que se opone a la inspección sobre sus emisiones no colabora, pues sabe que es uno de los países que más contamina y su deuda ambiental sería gigantesca. Pero al menos se sabe que EE.UU. y la Unión Europea colaborarán con dinero para los países más vulnerables ante esta crisis ambiental, eso se sabrá en febrero, pero de todas formas, a pesar de que esa ayuda económica es favorable, lo mejor sería actuar preventivamente, antes que tratar de combatir las consecuencias de lo que ya hemos hecho o haremos, sería mejor ahorrarnos todas esas consecuencias y cambiar de una vez el estilo de vida del humano moderno.
Los miembros de la Unión Europea están siendo demasiado conformistas al decir que lo logrado en Copenhague es “mejor que nada”, me parece demasiado mediocre pensar que una cumbre de ese calibre presente resultados tan vagos. Para poder llegar a establecer una verdadera solución ante la inminente crisis ambiental que vive el planeta entero, es necesario que se tomen en cuenta a todos los países para poder llegar a un consenso.
Se debió ir más allá porque estamos el tema del medio ambiente es actualmente una bomba de tiempo que está a punto de explotar y nadie hace nada, se está velando por intereses particulares, todos quieren hacer algo pero no están dispuestos a salir afectados económicamente. En especial las grandes potencias.
Las críticas que surgen tras la culminación de Copenhague son validas, pues toda la humanidad esperaba mucho más. Al parecer la Cumbre fue monopolizada por las grandes potencias y esto ofuscó a varios dirigentes de Estado que asistieron con toda la disposición de construir un acuerdo vinculante que ayude a bajar las emisiones de CO2, pero se toparon con una malla de obstáculos que no dejaron que Copenhague de los resultados esperados. En Latinoamérica principalmente han surgido varias de estas críticas, porque no se nos permitió participar lo suficiente.
Ahora solo nos queda esperar que en el 2010 se configure en realidad un acuerdo que logre mejorar el trato que le damos al planeta, pues es urgente que hagamos algo grande al respecto, ya no podemos darnos el lujo de seguirlo aplazando.
Tras la culminación de la cumbre mundial sobre cambio climático, son débiles los resultados. Es notorio en lo económico el potencial aporte que pueden realizar los países industrializados y, cabe recalcar, culpables de la mayor parte de las emisiones, pero no se estableció algo concreto en el tema de la reducción de las emisiones, es decir lo más trascendental, porque si no se soluciona eso de nada servirá el dinero, lo primordial son las políticas para las cuales se podrá ejecutar una solución con los recursos. Este tema se dejo suspendido hasta el 2010, en que supuestamente se establecerá una nueva Cumbre en México que definirá las estrategias a llevarse a cabo.
Es una gran decepción lo que sucedió en Copenhague, porque al parecer tomaron simplemente la decisión más fácil y una vez más nos excluyeron por considerarnos “en desarrollo”, y lo peor es que ni si quiera se sabe bien a qué acuerdo se llegó.
China que se opone a la inspección sobre sus emisiones no colabora, pues sabe que es uno de los países que más contamina y su deuda ambiental sería gigantesca. Pero al menos se sabe que EE.UU. y la Unión Europea colaborarán con dinero para los países más vulnerables ante esta crisis ambiental, eso se sabrá en febrero, pero de todas formas, a pesar de que esa ayuda económica es favorable, lo mejor sería actuar preventivamente, antes que tratar de combatir las consecuencias de lo que ya hemos hecho o haremos, sería mejor ahorrarnos todas esas consecuencias y cambiar de una vez el estilo de vida del humano moderno.
Los miembros de la Unión Europea están siendo demasiado conformistas al decir que lo logrado en Copenhague es “mejor que nada”, me parece demasiado mediocre pensar que una cumbre de ese calibre presente resultados tan vagos. Para poder llegar a establecer una verdadera solución ante la inminente crisis ambiental que vive el planeta entero, es necesario que se tomen en cuenta a todos los países para poder llegar a un consenso.
Se debió ir más allá porque estamos el tema del medio ambiente es actualmente una bomba de tiempo que está a punto de explotar y nadie hace nada, se está velando por intereses particulares, todos quieren hacer algo pero no están dispuestos a salir afectados económicamente. En especial las grandes potencias.
Las críticas que surgen tras la culminación de Copenhague son validas, pues toda la humanidad esperaba mucho más. Al parecer la Cumbre fue monopolizada por las grandes potencias y esto ofuscó a varios dirigentes de Estado que asistieron con toda la disposición de construir un acuerdo vinculante que ayude a bajar las emisiones de CO2, pero se toparon con una malla de obstáculos que no dejaron que Copenhague de los resultados esperados. En Latinoamérica principalmente han surgido varias de estas críticas, porque no se nos permitió participar lo suficiente.
Ahora solo nos queda esperar que en el 2010 se configure en realidad un acuerdo que logre mejorar el trato que le damos al planeta, pues es urgente que hagamos algo grande al respecto, ya no podemos darnos el lujo de seguirlo aplazando.
COPENHAGUE: NUEVO CICLO DE LUCHAS SOCIALES
Por: ISABEL PAREDES
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se llevó a cabo en Copenhague-Dinamarca del 7 al 18 de diciembre, para muchos fue un entero fracaso. Y esto está muy bien fundado, los principales objetivos de la cumbre, cómo el de evitar que de aquí a 2050 la temperatura media del planeta aumente en más de dos grados, no se cumplieron. La cumbre terminó con un acuerdo que no da esperanza alguna al planeta de que la situación mejore realmente, los principales responsables de la situación climática global no se responsabilizaron de la manera esperada y asumieron ambiguamente su deuda con el mundo.
Antes o después de la cumbre, el problema nunca fue sencillo. Y en realidad la situación no cambiará por el acuerdo al que llegaron en ésta. La cumbre en sí, no fue más que un acuerdo de los poderes de las clases gobernantes, en las qué, como ya se sabe comúnmente, siempre prima el interés económico y mantener el sistema explotador de la naturaleza y del hombre, su interés es que prevalezca el sistema capitalista y la lógica de mercado y consumo. Por otro lado no existió nunca una comunicación clara desde el pueblo hacia los que estuvieron representando al mundo a puertas cerradas en Copenhague. La voz del pueblo fue callada y reprimida violentamente, excluyendo a las organizaciones y movimientos de la toma de decisiones.
El pesimismo sobre los resultados es evidente pero no ha que ver solo el un lado de la moneda, la Cumbre también significó la movilización de miles de personas que se han consolidado como un nuevo movimiento mundial activista en defensa del mundo y del ambiente. También existe el pueblo de cada país; detrás de cada gobierno existe una gran población que aún hoy es explotada, y que en su mayoría no esta de acuerdo con el actual sistema económico mundial que nos ha llevado a este punto. Las manifestaciones masivas que se dieron en Copenhague y la movilización que ha provocado esta cumbre a nivel mundial es un claro reflejo de esto.
Existe hoy mas que nunca titilante la invitación a unirnos a miles de activistas en todo el mundo, la iniciativa de tomar conciencia sobre una realidad penosa y a adquirir un compromiso de lucha contra este gran problema que nos afecta a todos. Un nuevo ciclo de luchas sociales se ve abrirse ante nuestros ojos, es hora de tomar la acción, y apoyar a miles de personas que luchan día a día para que el mundo no sea dominado por los intereses económicos de las potencias. El problema ambiental abrirá los ojos de cientos de personas que viven la explotación y que son excluidos de todas las decisiones para que, por medio de la lucha conjunta nos podamos hacer oír. Es necesario un cambio radical del modelo económico hegemónico, eso es indiscutible, de otra manera el capitalismo terminará por acabar con lo ultimo que nos queda, es la única manera de que pueda mejorar la situación, la salud y vida humana y de la madre tierra se ha puesto en absoluto peligro y vulnerabilidad por la lógica de mercado que de seguir existiendo acabara por completo con la vida.
Las voces de los excluidos de la cumbre, de los explotados, miles de personas que viajaron de todo el mundo hacia el lugar y que de manera pacifica y creativa se querían hacer oír por el mundo entero una vez más quieren ser calladas por el poder y el sistema dominante, pero esta vez no, a mi modo de ver es la oportunidad para que la gente despierte y se de cuenta que si no se hace nada desde cada uno de nosotros otro mundo no va a ser posible.
¿Se podía esperar más de una cumbre de los gobernantes, empresarios y negociantes oportunistas del mundo entero?, más aun al ver que se excluían represivamente de la cumbre a todas las organizaciones y movimientos del mundo entero. No, no se podía esperar más y lo que se ha perdido no es algo sorprendente. Ahora es cuando las organizaciones deben fortalecerse y levantarse la voz de los pueblos, de todos ya que en acuerdos entre los grupos de poder solo se ha llegado siempre a defender los intereses de esos grupos de poder y no de todos los seres humanos. La cumbre fue secuestrada por un pequeño numero de países como nos dice el artículo, y esto convierte en obsoleto a este acuerdo frente a las reales necesidades, por lo tanto, a mi modo de ver es bueno conocer lo negativo de este acuerdo pero hay que ser concientes que ellos no serán quienes tome la decisión final sino será el pueblo, tiene que serlo
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se llevó a cabo en Copenhague-Dinamarca del 7 al 18 de diciembre, para muchos fue un entero fracaso. Y esto está muy bien fundado, los principales objetivos de la cumbre, cómo el de evitar que de aquí a 2050 la temperatura media del planeta aumente en más de dos grados, no se cumplieron. La cumbre terminó con un acuerdo que no da esperanza alguna al planeta de que la situación mejore realmente, los principales responsables de la situación climática global no se responsabilizaron de la manera esperada y asumieron ambiguamente su deuda con el mundo.
Antes o después de la cumbre, el problema nunca fue sencillo. Y en realidad la situación no cambiará por el acuerdo al que llegaron en ésta. La cumbre en sí, no fue más que un acuerdo de los poderes de las clases gobernantes, en las qué, como ya se sabe comúnmente, siempre prima el interés económico y mantener el sistema explotador de la naturaleza y del hombre, su interés es que prevalezca el sistema capitalista y la lógica de mercado y consumo. Por otro lado no existió nunca una comunicación clara desde el pueblo hacia los que estuvieron representando al mundo a puertas cerradas en Copenhague. La voz del pueblo fue callada y reprimida violentamente, excluyendo a las organizaciones y movimientos de la toma de decisiones.
El pesimismo sobre los resultados es evidente pero no ha que ver solo el un lado de la moneda, la Cumbre también significó la movilización de miles de personas que se han consolidado como un nuevo movimiento mundial activista en defensa del mundo y del ambiente. También existe el pueblo de cada país; detrás de cada gobierno existe una gran población que aún hoy es explotada, y que en su mayoría no esta de acuerdo con el actual sistema económico mundial que nos ha llevado a este punto. Las manifestaciones masivas que se dieron en Copenhague y la movilización que ha provocado esta cumbre a nivel mundial es un claro reflejo de esto.
Existe hoy mas que nunca titilante la invitación a unirnos a miles de activistas en todo el mundo, la iniciativa de tomar conciencia sobre una realidad penosa y a adquirir un compromiso de lucha contra este gran problema que nos afecta a todos. Un nuevo ciclo de luchas sociales se ve abrirse ante nuestros ojos, es hora de tomar la acción, y apoyar a miles de personas que luchan día a día para que el mundo no sea dominado por los intereses económicos de las potencias. El problema ambiental abrirá los ojos de cientos de personas que viven la explotación y que son excluidos de todas las decisiones para que, por medio de la lucha conjunta nos podamos hacer oír. Es necesario un cambio radical del modelo económico hegemónico, eso es indiscutible, de otra manera el capitalismo terminará por acabar con lo ultimo que nos queda, es la única manera de que pueda mejorar la situación, la salud y vida humana y de la madre tierra se ha puesto en absoluto peligro y vulnerabilidad por la lógica de mercado que de seguir existiendo acabara por completo con la vida.
Las voces de los excluidos de la cumbre, de los explotados, miles de personas que viajaron de todo el mundo hacia el lugar y que de manera pacifica y creativa se querían hacer oír por el mundo entero una vez más quieren ser calladas por el poder y el sistema dominante, pero esta vez no, a mi modo de ver es la oportunidad para que la gente despierte y se de cuenta que si no se hace nada desde cada uno de nosotros otro mundo no va a ser posible.
¿Se podía esperar más de una cumbre de los gobernantes, empresarios y negociantes oportunistas del mundo entero?, más aun al ver que se excluían represivamente de la cumbre a todas las organizaciones y movimientos del mundo entero. No, no se podía esperar más y lo que se ha perdido no es algo sorprendente. Ahora es cuando las organizaciones deben fortalecerse y levantarse la voz de los pueblos, de todos ya que en acuerdos entre los grupos de poder solo se ha llegado siempre a defender los intereses de esos grupos de poder y no de todos los seres humanos. La cumbre fue secuestrada por un pequeño numero de países como nos dice el artículo, y esto convierte en obsoleto a este acuerdo frente a las reales necesidades, por lo tanto, a mi modo de ver es bueno conocer lo negativo de este acuerdo pero hay que ser concientes que ellos no serán quienes tome la decisión final sino será el pueblo, tiene que serlo
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