Por David Arcos
A partir de la contestación de que son los países del primer mundo los grandes responsables de la contaminación ambiental y de la exagerada e imprudente utilización de los recursos naturales del planeta surgió una preocupación mundial de buscar alternativas para la preservación ambiental que consideren al crecimiento poblacional incontrolable y la pobreza como agentes destructivos de la base ecológica de la sociedad, junto con la necesidad de buscar otro patrón de economía, de actividad industrial y de consumo.
Como fruto de esta preocupación ambiental se han realizado conferencias internacionales sobre cambios climáticos, como la Cumbre de Kioto en Japón, donde supuestamente la Comunidad Internacional se había puesto de acuerdo en la forma de controlar la contaminación ambiental y los países que no reducían sus emisiones, estaban obligados a pagar multas económicas. Esos fondos debían ser destinados a los países menos contaminantes y de mayor capacidad en recursos naturales renovables.
Los países industriales, como su representante principal, los Estados Unidos no firmaron el tratado de Kioto que los comprometía a reducir sus emisiones de CO2 y a compensar a los países menos desarrollados.
Ahora se ha iniciado otra Conferencia Mundial sobre los Cambios Climáticos en Copenhagen – Dinamarca. En esta cumbre mundial se busca llegar a un acuerdo que permita combatir eficazmente el calentamiento progresivo del planeta. Sin embargo hay mucho escepticismo sobre sus resultados, al igual que lo hubo en Kioto.
Estados Unidos es el responsable de más de ¼ parte de las emisiones planetarias de CO2. Sin embargo es uno de los países que más resistencia ha mostrado en llegar a un acuerdo en Kioto primeramente y hoy en Copenhagen.
Esto me recuerda una frase de un partidario del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil: “Es siempre más fácil correr con la barriga llena que dejar la piña para los nietos”. Nos comportamos como si la Tierra fuese nuestra y de nuestra generación. Olvidamos que ella pertenece principalmente a los que van a venir, nuestros hijos y nietos. Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente.
La contaminación ambiental y su consecuencia el calentamiento global, causado, mantenido y ahora aumentado, por el capitalismo salvaje no tiene otro camino más que la destrucción, la muerte. Se nos está anunciando la necesidad de cambiar de modelo económico y aún estamos a tiempo. La crisis ambiental, al igual que la crisis social y otras crisis son sólo síntomas de una enfermedad que nos ha perseguido aproximadamente 500 años: el capitalismo, un modelo económico depredador, injusto e inconsecuente.
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