viernes, 13 de noviembre de 2009

María Belén Bueno

LA ESPIRAL DEL SILENCIO


En la obra “La espiral del silencio” de Elizabeth Noëlle Neumann se plantea que las relaciones humanas en la actualidad están demarcadas por el temor de los sujetos a ser aislados dentro de la misma, esto incluso marca el temor a que se ponga en tela de duda su capacidad mental, y es en ese campo donde se marca el proceso de creación de opinión pública dentro de una sociedad, donde el individuo no postula realmente su opinión, por miedo de ser recriminados por la mayoría, entonces la opinión mayoritaria arbitrariamente se convierte en opinión pública.

La política ha tomado a los medios masivos como plataformas audiovisuales de promoción conciente e inconsciente de sus intereses, con el ideal de que sean los actores de una sociedad a tomar partido dentro de sus intereses, creando para si la opinión pública en la que cual, si, el sujeto no toma partido dentro de las opciones planteadas, este podría ser excluido dentro de la sociedad , por lo cual son los medios de comunicación los encargados de recordar al sujeto que sino está de parte de los generadores de opinión pública no es parte de la sociedad.

Los espacios de entrevistas en medios de comunicación han prostituido al periodismo y lo han representado como “periodismo de opinión” en nuestro país es muy común ver a presentadores de televisión tomar posiciones políticas ante su público con fines políticos, Jorge Ortiz es considerado uno de los principales representantes de los partidos políticos de derecha en el país. Esto como consecuencia de que se han magnificado la presencia de los medios comunicativos en nuestra sociedad.

Somos los neocomunicadores los encargados de clarificar o ante todo de comunicar a la sociedad que estas prácticas son nocivas para el libre ejercicio de la opinión del sujeto, de que las minorías deben poseer un espacio de libertad dentro de un grupo social y que solamente la diversificación de los postulados puede llevar a una convivencia sana dentro de la sociedad.

Por último debemos tomar en cuenta que los actores mediáticos deben ser considerados como tales: “mediáticos” más no incisivos, no escudados en los preceptos de libertad de pensamiento se puede negociar con las realidades de una sociedad ni usarlas para conveniencia neta de mercado; pues, son quienes resisten el tedio mediático y social de la exclusión los generadores de nuevas espirales de opinión pública, donde las minorías pueden convertirse en mayorías y viceversa, siempre impulsadas por el miedo omnipresente de ser apartados de una sociedad y que a su vez, presentan la intencionalidad de ser manipuladoras de poder.

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