Qué podemos esperar de los sondeos de opinión, cuando las cifras se muestran tan frías y calculadoras. Uno de esos hablan de la aceptación que tiene tal o cual personaje, midiendo su popularidad, yo no se con que interés.
¿Para que necesitamos saber si el presidente es popular o no? me pregunto, será que con este primer prejuicio, porque no es un criterio de valor, se convierte en algo subjetivo que me lo inventan los medios. Seré que con este prejuicio alimento mas la barra del "no tiene apoyo" y sigo desgastando la imagen del presidente.
Estos son los famosos sondeos de opinión, de las encuestadores "sérias", de renombre y que han mostrado y demostrado su "imparcialidad". En estas ultimas elecciones se suspendieron los últimos 20 o 15 días previos a la elección los sondeos de opinión. Bien por ello, ya que se evitó que los electores vayan influenciados por los medios, opiniones absurdas que sin embargo entre mensajes celulares rondaba el fantasma de los sondeos que decía tal candidato tiene tres puntas sobre el otro, y en la puerta del orno se quemó el pan. Paradójicamente, que paso, fallo la encuentadora.
Los mas importantes de los líderes de opinión, como manifiesta uno de los articulados de prensa hacen y deshacen sus mimos criterios. jugando con la palabra y con la misma opinión pública. Esa facilidad de contar con los recursos o espacios (conocidos como medios de comunicación) hace la diferencia entre la palabra de un encuestador que la de un encuentado. El uno define la pregunta desde su cosmovisión y el otro responde desde esa cosmovisión ya planteada con anterioridad y sin ningún reparo de que pueda o no influir en la decisión. Decisión que se la maneja como masiva, como grupal, como de aceptación general y no algo individual. De esta forma se debería canalizar la opinión pública como verdadera democratización de los espacios, de los canales, de la opinión, de la palabra y de la acción.
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