La opinión pública esta siempre a favor de los intereses de los políticos y de los medios de comunicación, además de las llamadas encuestadoras quienes direccionan de cierta manera las opiniones de las personas naturales.
Durante la historia de la humanidad se ha manejado de distintas maneras la forma de pensar de las personas, en algunos casos logrando concebir como un objetivo común para la sociedad, el tratamiento de la información obtenida mediante encuestas está destinada a favorecer a los representantes políticos, de cierta manera estas encuestas no son planeadas para saber lo que en realidad piensa la masa, es decir las encuestas amoldan la masa para sus propósitos, las preguntas manejadas dentro de este sistema siempre son elaboradas para conseguir de cierta manera una respuesta, se puede afirmar que las encuestadoras saben los resultados logrados a futuro.
A decir verdad la opinión pública no existe, es un engaño en el cual miles de personas ingenuas estamos inmiscuidos, pensando que nuestra opinión es recogida porque en realidad interesa, además es de transcendental importancia que las opiniones no siempre tendrán aspectos comunes, la diferencia de edades, género, clase social estará vinculada con los resultados de dichas preguntas, varios no podrán contestar preguntas que ameriten cierto nivel de conocimiento, dentro de los cuales muchos se quedaran en silencio, sin tener la menor idea de que contestar.
Ecuador es uno de los países donde los medios y los interese políticos se evidencia de manera clara, las encuestas realizadas por los medios de comunicación dirigen las respuestas de los ecuatorianos, posicionan en algunos aspectos sobre la preferencia de los ciudadanos en los ámbitos políticos, económicos y sociales, sin profundizar sobre las razones vinculadas a las problemáticas o conflictos de coyuntura, un claro ejemplo lo vivimos en los últimos tiempos, donde se vivieron climas de opinión trascendentales en la historia ecuatoriana; por un lado la ley de aguas y la acciones tomadas en el ámbito educativo, las encuestas ejecutadas por los medios de comunicación que se pudieron ver, fueron ¿está usted de acuerdo con la paralización indígena?, también ¿está de acuerdo con la movilización de la UNE?, sin adentrarse a la profundidad de los hechos, ingenuamente se piensa que la opinión pública es tomada en cuenta, cuando los hechos demuestran que no.
El documento escrito por Pierre Bourdieu, la Opinión Publica no existe, vemos como las preguntas son enfocan a determinados problemas ejerciendo únicamente un respaldo a los intereses políticos que en ese momento controlan los medios o el poder gubernamental, como las personas que opinan son dividas por clase, por edad, por el nivel de conocimientos, además es necesario recalcar como las preguntas no tocan los temas controversiales o minimizan una serie de conflictos en una sola pregunta.
“Si un ministro de educación actuase en función de una encuesta de opinión (o al menos de una lectura superficial de la encuesta) no haría lo que hace cuando actúa realmente como político, es decir a partir de llamadas de teléfono que recibe, de la vista de tal responsable sindical, de tal decano, etc. En realidad, actúa en función de estas fuerzas de opinión realmente constituidas que solo se manifiestan a su percepción en la medida en que tienen fuerza”[1]
A todo este conglomerado de ideas abarca una pregunta para que sirve saber lo que las personas opinan, si en la realidad permanentemente nunca se da el lugar que merece a la opinión pública, las decisiones que toman las personas, la elección a determinadas acciones no son tomadas en cuenta, ni por los medios, ni por quienes representan al conglomerado social, estas encuestas son una verdadera falacia, puesto que miden a las personas una que son superiores en lo referente al nivel de educación, con personas quienes nunca en subida han pasado por un instituto educativo, es de este modo como las personas que no contestan son un factor clave para distorsionar los resultados de dichas preguntas o análisis de opinión.
Los seres humanos vivimos en un mundo donde la imaginación y la creatividad para el consumo y también para engañar predominan de una manera determinante dentro de todos los ámbitos, por esta razón todo lo que vivimos son imaginarios colectivos, pensar que la opinión ciudadana tendrá alguna repercusión en el país, es una mentira, por tal razón debemos cambiar esto, tratar de hacernos escuchar, y escuchar a los demás uniéndonos en un proceso de tolerancia y aceptación, en consensos que nos permitan crecer a futuro.
[1] BORDIEU, Pierre, La opinión pública no existe, conferencia impartida en Noroit (Arras) en enero de 1972, pág. 6.
No hay comentarios:
Publicar un comentario