domingo, 8 de noviembre de 2009

LA OPINIÓN PÚBLICA Y LA DEMOCRACIA

Marcia Noemí Christiansen
La “opinión pública”, sea el pensamiento de un grupo minoritario pero que ha logrado imponerse ante la sociedad, es fundamental para la democracia, ya que los representantes que escogemos no pueden atribuirse la responsabilidad de gobernarnos, si no han sido ante todo, elegidos, el pueblo mediante una elección les ha dado ese lugar. Pero va más allá, porque una vez elegidos, están al vaivén de lo que los mandantes piensen y opinen de ellos.
Aquí es importante subrayar que: “la prensa, los sondeos y las urnas son los medios, nunca los fines, de una democracia que es deliberativa o no lo es”

La democracia, es aquel sistema de gobierno, en el cual la soberanía del poder reside y está sustentada, en el pueblo, o podríamos decir, en la “opinión pública”. Es éste, por medio de elecciones directas o indirectas, quien elige las principales autoridades del país. Asimismo, es el pueblo, quien puede cambiar o ratificar a estas mismas autoridades, mediante la opinión pública transmitida por diversos medios.
Por este motivo los griegos hablaban de la democracia, como el gobierno del pueblo; de hecho este es su significado literal.

La comunicación masiva, en proceso de expansión constante durante este siglo, ha generado la transformación sustancial y la ampliación ilimitada de la opinión pública. Es justamente esta ampliación ilimitada la que hace de ésta un fenómeno tan volátil y difícil de concretar.

En democracia podemos identificar que los medios de comunicación tienen multiplicidad, cada uno expone desde su lógica, intereses o convicciones, lo que sucede en la sociedad. Y esto de alguna u otra manera le da al espectador varios putos de vista, que pueden contribuir a la concreción de una opinión pública, pero nos encontramos con el problema que la sociedad muchas veces está escasamente interesada en los asuntos públicos y esto afecta a las democracias actuales.

Un grupo que puede ser mayoritario o no, pero si su pensamiento o postura no sea la predominante y no se visualiza de otro modo en el futuro, entran en lo que conocemos como la espiral del silencio, y callan.
A nombre de la opinión pública hablan los políticos, los medios y el gobierno, entre otros sectores.

La opinión pública aprueba y legitima a los representantes, por esta razón es un pilar fundamental y válida para gobernar. Es por esto que los políticos que trabajan por llegar a un puesto de representación, que el pueblo debe elegir, se preocupan por acercarse a los votantes. No es el caso de los extranjeros que en el momento de una elección, no suman votos al resultado, por tanto, sencillamente, no serán tomados en cuenta sus opiniones.

Luego de revisar el prólogo que Víctor Sampedro Blanco realiza a la obra de Giorgio Grossi, “La opinión pública, teoría del campo demoscópico” donde aborda el estudio de la opinión pública como la institución y la construcción central de la democracia, podemos decir que hablar de gobierno es hablar de opinión pública, ya que es la base en la que los gobiernos construyen y ejecutan su proyecto político.

No hay comentarios:

Publicar un comentario